martes 10 de noviembre de 2009

Ese día será liberada

¿Duele el alma?
¡Duele!

Con ella caemos en un mundo que nos daña.
Reparamos heridas mal cerradas.
Seguimos pisando el barro de esta tierra extraña.

Ella se duele y reclama.

Es posible que de vez en cuando regrese a su morada.

¿Es posible?

En ese caso, las ausencias y pérdidas de memoria no son otra cosa que el paso que ella ha dado regresando al jardín del que fue sacada.

El cuerpo flaquea y pierde asideros en los que ella está atrapada.

En ese momento, escapa en el sueño.

El cuerpo reclama.
La llama.
Ella evasiva, no encuentra las ganas.

Habrá un día en que el cuerpo no pueda con ella.
Ese día será liberada.

Safe Creative #0911104855093

lunes 9 de noviembre de 2009

Nunca se sabe

Diríase que la fuente se seca.
Así es como apunta el gesto en este momento.
Cansina y sin ganas a penas de soltar prenda.
Recorre la senda para no descuidar que en ella está su alma dispuesta.
Es posible que aquello que amenizaba los ratos perdidos, ahora pierda sentido.
O quizá es temporal, y mañana renacerá con gana dispuesta a engarzar esas letras que la animaban.
Hubo un momento del día en que se sintió perdida.
Adjudicó el atributo de haber sido abducida por un vacío que la retenía.
Es cierto que los pasos no perdieron rumbo, pero si sentido.
Un hueco se hizo lecho en su silencio despintando y oscureciendo.
Un guión prefijado la puso rumbo a lo cotidiano.
Sin embargo, era no otra.
No era ella, ni otra.
No se reconocía.
Participaba de las pautas prefijadas y no desentonaba, pero sabía que había entrado en el cuerpo extraño de si misma.
No se reconocí, aún cuando se sabía.
Recordaba que ese estado extraño de sí misma no era nuevo.
Lo había asido en otras ocasiones.
¿Es posible que en la noche que antecedía su viaje hubiera traspasado el umbral?
Nunca se sabe.

Safe Creative #0911094854076

sábado 7 de noviembre de 2009

Teresa

-Lluna, vine!- Se sentía desde el hueco de la escalera, cuando Lluïsa estaba intentando abrir la puerta de su casa.
-Lluna!- repitió ella siguiendo el impulso de querer participar.
La perrita menuda y blanca, de pelo ondulado, apareció a sus pies con gestos de alegría explícita.
-Lluna, on ets!- Repetía la vecina del primero.
-¡Aquí! ¡Teresa, la tienes aquí!- Respondió Lluïsa al tiempo que bajaba con ella en brazos.
-¡Mira que eres bicho!- Le decía cariñosamente, mientras la dejaba en el suelo ante la puerta abierta de la casa de la mujer de blancos cabellos.
-Lluïsa, entra, te enseñaré una cosa.- Dijo la anciana con gesto extraño.
-Ara no tinc temps, però quan torni, més tard, et trucaré a la porta i passaré una estona amb vosaltres.- Contestó amable a la invitación, mientras subía a su casa para recoger una carpeta de las que llevaba para ir a clases.
-Se me hace tarde. Luego hablamos, vale.
Se oyó la voz de la joven mientras desaparecía escaleras a bajo.
Teresa sintió un vacío profundo.
Esa joven era para ella como una hija. La hija que nunca tuvo.

Sus hijos intentaban llegar, pero eso no bastaba.
Cada día encontraba una excusa para atraer la atención de Lluïsa y pasar un rato con ella.
Esa muchacha que cogió el piso siendo muy jovencita tenía a sus padres en otra localidad. Aunque llevaba una vida muy activa, no paraba en casa, al tiempo era de carácter familiar. Sabía escuchar.
Incluso se diría que disfrutaba escuchándola.
Esperaría con oído atento y corazón inquieto el momento en que la muchacha diera vuelta a la llave de la puerta de la calle, con seguridad inequívoca de que realmente haría lo que le prometía.
Llamaría a la puerta con los nudillos haciendo un repiqueteo rítmico que a ella le sonaba como música de ángeles.
-És un àngel.- Pensó, mientras se le humedecían los ojos.
La perrita jugueteaba con una zapatilla deslizándose por el piso del pasillo.
-Mira que ets juganera!- Dijo en voz alta, tomando a la perrita en sus brazos y llevándola a su regazo.
-Gràcies!
-Tu saps com fer-la venir al meu costat.
-No sabia com fer-ho per dir-li que entri quan torni dels seus estudis.
-Ets un sol, lluneta meva!

Safe Creative #0911074843229

martes 3 de noviembre de 2009

Leti

Los rincones de la casa acumularon palabras no dichas.
El silencio hizo hueco en su alma.
Ella retuvo un recuerdo en el olvido que los días traían.
Hubo un tiempo en que la lluvia mojaba.
De pretérito a presente pasaba.
Estaba enredada en el quicio ocupado por ensayos de gestos olvidados.
Quemaba solo pensarlos.
No les hacía oídos.
Descartaba y seguía insistente los pasos hacía la nada.
A penas pudo contener el aliento.
Quedó atrapada.
Vería pasar la caída de las hojas y el renacer del sol en cada uno de sus ciclos.
Quedaba esperar la llamada hacía esa morada.
Quería que esa fuera de olvido absoluto.
Que no tuviera un recuerdo del paso por este mundo.
Cerrar el ciclo sería el premio a una vida sin sentido.
Renunciaría a otras vidas.
En ese espacio intermedio en que nada ha sido querría quedar.
No podría enfrentar de nuevo el desgarro de la inhumanidad.
Prefería quedar sin voz ni aliento.
La tristeza es el viaje a la desdicha.
Ese pasaje estaba con ella desde el momento en que la vida pareció sonreírla.
¿Por qué?
Se decía.
Acaso no es suficiente el desgarro de vivir, que además has de transigir a la injusticia del reparto ímprobo.
Leti recordaba haber soñado una vida mejor.
Ese sueño ya no le servía.
Todo era mezquina mentira.
Cantos de sirena atraían conciencias que en ellos dormían.
Apuro el paso que al vacío la atraía.
Moriría.
No esperaría.
La sonrisa de un niño se dibujo en la nube.
Se daría plazos nuevos.
Ese resquicio de esperanza la retendría.

Safe Creative #0911034813934

miércoles 21 de octubre de 2009

Hay límetes que no osamos traspasar

Coherencia.
Se espera.
Se desea.

No basta.
Hay que tirar de la manta.
¿De qué manta?

Innecesaria.

Un hilo del que tiramos.

Un corto en que el símil de deshacer un jersey representa la destrucción del planeta.
Se intercalan imágenes del globo terráqueo con razones de esa reconstrucción.
Miles de mensajes sembrados para abrir conciencias que no tienes operatividad.

Nos hacen sentir culpables del mal ocasionado por los grandes engranajes que también nos tienen bajo su muela.

Desvían nuestra atención hacia el sentimiento de culpa.

Ponen sobre nuestras espaldas el peso que nos aplasta.

No puedo ni con mi alma.
Así un día y otro.
Desgastamos las ganas.

Alas cargadas de mugre.
Aire infecto e irrespirable.

Desgaste.

No tengo palabras alegres.

Rompe la ola en la escollera.
Desangre.

Por aquí y por allí, tanto hambre.

Te sentirás contento.
Te sentirás contenta.

¿De qué?

De tu miserable trozo de pastel.

Casi mejor que así te sientas.

Si no lo vives de esa forma, en nichos de barrios apiñados mientras otros disfrutan de hectáreas y salones, no podrás abrir lo ojos a que mañana sea.
Quise apuntar a una línea de fuga.
Sigo intentando tal.

No me vale la letra hueca.
Mi sino he de apuntar.

Marcharé sin mucho ruido.

Somos multitudes.
No lo olvido.

Nada me impide tomar el teclado y aporrear lo que en otro tiempo hubiera sido hablar.

Cada vez es menos la posibilidad de dialogar.
No hay tiempo.
Masificada la letra en estos sitios, es lo mismo que la mordaza de otro tiempo en que la amenaza hacía callar.

Hay límites que no osamos traspasar.


Safe Creative #0910214714177

martes 20 de octubre de 2009

Errantes

¿Cómo pudieron dañarte?
¿Cómo pudieron diezmarte, sajarte y fracturarte?
¿Qué osadía les hizo tirar el dardo sobre tu pecho dañado?

Alimañas somos, que atacamos a quien dolido sangra.

Como esas gallinas de corral que picotean a la que herida no se puede escapar.

Saciamos el instinto hincando el diente cual vampiros.

Unas veces víctimas y otras esbirros.
Así somos.
Así nacimos.

De adrenalina se carga el instinto.


Rondando sobre esas letras.

La mañana fue oscura.
La pendiente no era insuperable, pero tiraba conteniendo el paso cansado.

El día sería largo.


Recogiendo con presteza unas palabras para que no se oculten en la memoria esquiva.


Horas muertas.
Palabras destiladas en el hueco oscuro del tiempo.

Deseos manifiestos.

Consentimientos.
Con sentimientos.

Cubre el día con su luz, todo lance y acritud.

Errantes.

Esas letras plasmadas en un papel doblado en el bolso.
Ahora ha ido por ellas para dejarlas engarzadas con las ideas prensadas.


Harto difícil destilar aquello que se quiere encajar.

Es algo así como vivir en dos mundos.
Uno de ellos vacío, el otro reconstruido.

Quiere tirar de ella.
No consigue otra cosa que enmascarar ideas que no consigue trenzar.


Hilos.
Hilvanes.
Nudos de desmemoria.

Le será posible saciar.
No será.
Si así fuese, quedaría en la noedad.
Es mejor seguir en la búsqueda.
Eso da posibilidad.

Hubo un tiempo en que las luces del cielo ocultaban las sombras bajo un sombrero.

Palabras mágicas.
Conjuros.
Versos que cantan al unísono desde el origen.
Retorno al vientre oscuro de la primera madre.
Luz.
Reflejo en la noche oscura.
Luna negra aposentada.
Recreando ese baile de brujas.
Encadenando palabras.

Safe Creative #0910204712619

Mañana fiesta

He perdido puntos de aplique.
Es cierto que tras un obstáculo salvado o sorteado, damos con otro.
Creíste que podías espectar un posible y das con el marasmo incombustible.
Las horas muertas no producen, pero traman un instante desbordado.
Haces huecos de silencio.
En ellos la paz del alma amansa y acuna tus versos.
No es eso, es la lluvia de descargas.
El agua toma rumbo incontrolado.
Sigue surcos del pasado.
El agua forma parte de ti.
Primigenia mente manda.
Disuelve la piedra en barro.
Allana el monte y la montaña.
Lo que hoy es importante, irrelevante será mañana.
Mañana cobra fuerza y tensa el arco.
El tiempo no se para en mientes.
Ristre de ariete incandescente.
El fuego disuelve y trae aire.
Somos aire.
Suspiro impenitente.
Buscamos asideros desde la torre más alta.
No miramos las calles empedradas que pisamos.
El cielo cae a plomo en nuestros hombros.
Disentimos por sistema.
Construimos sobre tumba ensangrentada.
Savia bruta elaborada con silencios y palabras.
Construimos letanías en el alma.
La ponzoña se apodera deshojando vidas enteras.
¿Tan difícil es dar los pasos?
Cuerda enhebrada en hilachos de esperanza.
No descuides.
Hay substancias que te ofrecen paraísos de miseria.
Ahora ríes.
Pronto la soga al cuello ahogara los pasos conducidos hacía ellas.
Palabras cuerdas.
¿Quién las oyera desde ese rincón propio que a nadie otro llega?
Consejos desoídos a destiempo.
Es la quimera.
Aceptarse es el reto de una vida.
Curvas rotas y trazos del tiempo no valen.
Cada momento es nuevo.
Experiencia es lo que pierdo.
Gano en sentimiento.
El corazón va por delante.
Raciocinio cerró su puerta.
No hay prebendas.
¡Quién las tuviera!
Mañana fiesta.
Otros lloran las ausencias.
Los silencios ocultan tristezas.
Olvido.
Alma se quema.
Aire.
Eso es ella.
Consumida vuelve a su hacienda.
El cuerpo cubre etapas de supervivencia.
Alargar la vida para perderla.

Safe Creative #0910204707400

SOLTANDO RIENDAS