miércoles, 24 de noviembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

Visc somnis amarats de calma




Hem travessat un desert de somnis espiats pel seny ocult sota els matalassos, i encara arribem a la nit de lluna plena creient que potser podrem seguir l’estel guia que marcarà un futur encoratjador per demà.

Serem ombres esquitxades d’espurnes.
Tindrem raons a cridar.

Ens ofegaran amb la nostra sang.
Ens aturaran amb tancs de guerra i gasos que ofeguen.

Direm prou!
Prou!

Ja no ens retirarem d’un pas guanyat.
Morirem, però altres vindran.

Pot ser arribarem a ser grans i dependents, però la flama d’aquest moment il•luminarà els passos d’altre gent.

Pot ser.

Hi ha murs de plors i esperança que poden rodar com una bola de neu per la pendent d’una muntanya nevada.

Llavors, quan tu arribis a veure el vaig pensar avui, pot ser tinguis quelcom a compartir, i creuràs que tu i jo podem fer camí, encara que jo sigui lluny d’aquí.

Aquestes empremtes poden romandre pel teu futur, quan per a tu sigui present.

Haurem fer-li al temps la jugada?

Mai no ho sabré, però com les paraules del poeta mort em van obrir el ulls, amics, pot ser les nostres veus en aquests murs obrin els vostres.

Visc somnis amarats de calma.


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Construirem per obrir horitzons





Ens hem pogut sortir?
Condols!
Tot passa.

Haurien estat, però s’ha amagat la pau sota llençols de sang d’innocents.

Avui hi ha nens i nenes que ploren i no troben en els nostres ulls el recolzament que haurien hagut d’haver estat capaços de donar-los.

Ells i elles viuen un camí obert, trepitjant pedres que cremen.
Peus nus i mans buides.

Haguessin estat amics, si la pau no fos trencada, si els homes, sobre tot ells, haguessin baixat la mà en lloc d’aixecar-la per reduir la força que temen no controlar.

Ens colpim dels mals i sense raons d’un món que ens envolta.

Patim pel dolor incommensurable dels dèbils.

Som una força perduda.
Ens queden paraules que retreuen als altres les injustícies consentides.

Som els vençuts per la força bruta.

Ens aixequem, encara que ens aturen.

Fem veus i retrets. Escridassant-los pel que van fer, i conreem el fruit de llavors que ells creien havien caigut a terra infecunda.

Uns amb els altres, ens donem suport. Vetllem perquè demà sigui possible l’esperança de viure en un món millor.
Encara que ens treguin els ulls i tanquin la boca, a la força, sempre hi haurà algú que agafi el testimoni i escampi la paraula.
També hi haurà somnis que transmetran les nostres esperances pel demà.

Tindrem veu en temps proper.
Hi haurà empremtes que assenyalaran el camí als que vindran.

Jo sóc poca cosa.
Tu tampoc pots fer més.
Però nosaltres som tot.
Tu i jo farem pinya, i la resta vindrà a refermar-la, donant suport en un futur on, encara que hi hagi qui vulgui dominar i treure profit de l’esser humà, hi haurà veus contundents per aturar-lo.

Pot ser creguis que demà seran més forts, i no hi haurà possibilitat de lluita, però cada temps té la balança del bé i del dolent.

Nosaltres construirem per obrir horitzons d’esperança.

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domingo, 21 de noviembre de 2010

Puc arribar a veure




Puc arribar a veure núvols sota terra.
Treure escales caigudes i trepitjar aigües fermes.
Terres que volen com si fossin ocells.
Arbres arrelats a l’aire.
Camins solcats d’esperança.
Patiments i plors.
Cossos amarrats.
Ànimes espantades.

Puedo llegar a ver nubes bajo tierra.
Quitar escalas caídas y pisar aguas firmes.
Tierras que vuelan como si fueran pájaros.
Árboles arraigados al aire.
Caminos surcados de esperanza.
Sufrimientos y llantos.
Cuerpos amarrados.
Almas espantadas.

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jueves, 18 de noviembre de 2010

Entretanto estamos



Cuando te miro,
siento que el aire respira por mí.

Eres mi vida.

Ya se sabe que hablar de lo bueno y agradable no tiene lance.
Es lo que mejor se ajusta a nosotras.

Estamos juntas.

Me gusta como eres y me dejas ser.
Me gustas.

No nos fue fácil.

Ahora estamos y tenemos posibilidades.
Nada permanece.

No pienso en ello, aunque lo apunte.

Tengo temores ineludibles.
El mundo que nos tocó vivir parece que revive.

Otro callo me molesta.

El del avance de lo imprevisto que se anuncia.
El túnel que al final manifiesta su funcionalidad.

La muerte.

La soledad.

La vida que se nos va yendo.

Es lo que vemos a nuestro lado.

Nos salvamos.

¿Hasta cuando?

Entretanto estamos.

Nos miramos.
Nos besamos.
Nos abrazamos.

Confundimos nuestros cuerpos y nuestras almas solazamos.

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La noche se acerca





He arcado la cuesta y subido al punto incierto.
He asido las alas del viento líquido del silencio.
He tenido huecos en la memoria y substancias caóticas en los vasos que conducen la esencia a cada uno de los intersticios de mi cuerpo.

Con silencio he pagado a la sombra de la parca para que pasara de largo despejando la mirada de quienes amo.

Huyo dirigiendo mis pasos a mi destino.
No hay salida ni escapatoria posible.
Volar ha sido una fantasía que ha propiciado dar pasos, uno tras otro, creyendo en mañanas y amaneceres nuevos.

La noche se acerca con su manto oscuro y mensajes inciertos.


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martes, 16 de noviembre de 2010

Hueco




Hueco entre libros.
Lleno su vacío con uno de los que quizás no vuelva a visitar.
Por mi parte, personajes que no tendrán la actualidad de mis pensamientos.
Es el tiempo que me enseña la finitud y no sólo eso.
Pensé que tendría tiempo para revisar ese rincón escondido de mi memoria.
Falacia.
No me encuentro en ella.
Los tropiezos hicieron añicos muchos espejos.
No soy la misma.
Soy otra.
Cuantos bucles del tiempo ocultos.
Llené mi vida con libros.
Ahora escribo.
Recreo personajes que hablan con la misma voz
La mía.
Cuarteo en frases cortas lo que consigo formular.
Me he rodeado de letras objeto.
Murallas que me arropan.
Amigos muertos.
A ellos vengo.
Mi mente separa mi existencia.
En ella mi cuerpo en cambios que no puedo evitar, sólo disimular.
El envejecimiento.
Mis personajes me miran desde ese futuro incierto que quisiera dibujar.
Los llevo a él porque yo no tendré puesto.
Estaré en la mixtura de las almas que perdieron su intento.
Renaceré en los ojos de quienes encuentren ante sí mis letras, si esta máquina atroz no se deshace de ellas.
Ya somos demasiados y ocupamos sitio.
Estos nichos tienen caducidad de propiedad.
Nada es presente.
Su estadía es fugaz.
Mañana me alcanza.
Reflejo y final.
Nadie escucha voces que no se pueden diferenciar.
Ir a la caza del oyente es trabajo que desvía la razón de tu caminar.

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lunes, 15 de noviembre de 2010

Hoy por FB (2)

Abres las ventanas de pantallas a nuevo día.
Recorres y corres.
Compartes dos espacios de ti misma.
Sirenas suenan en la calle.
Tragedia que a otros toca, mañana especta tu visita.

Hubo un tiempo




Hubo un tiempo en que nos tuvimos.
¿Fue corto?
Hubo una estancia en que estuvimos.
¿Fue un sueño?

Nos dijimos, y pensamos sobre nosotras mismas, que éramos amantes.

En ese tiempo las palabras buscaban confirmarse.

Releo lo que escribí aquella tarde.

Si pudieras escucharme, te sorprenderían mis dudas.
¿Tuvimos ese encuentro?
¿Son fantasías?

No diferencio lo propio y vivido de lo argüido.

¡Éramos tan jóvenes!
Esto sonará a tópico.
No reparamos en disimulos.
Nos la jugamos yendo de la mano y jugando a darnos besos robados, ante los ojos alarmados de transeúntes que nos evitaban.
Descubrimos el mundo una a través de la otra.
Todo era sonata y color.
Era amor.
El nuestro.
El que nunca se repitió.

Te busqué en otros labios.

Nunca encontré el mismo sabor ni tacto.

¿Lo nuestro fue amor?
¿Fue pasión?
¿Dónde hacer la diferenciación?

Cada amante vivido nos presenta ante nos.

¿Fue amor?
Yo diría que no.

¿Fue pasión?
Tampoco.

¿Qué fue?

Si supiera la respuesta, no quedarían versos para mi intento.

Te recuerdo, bajo el manto de un relato apropiado.

Ese impulso que se hizo obsesión en quererte y adorarte caducó.

Ese impulso renació en otros cuerpos, materiales o no.

He muerto tantas veces que a penas reconozco el retrato que me hago.

Es pasado.
De él me he descabalgado.

Allí hemos estado.

¿Dónde estás?
Ni lo sé, ni me preocupa.

Tú por tu lado.
Yo navegando.

La deriva es una figura que a veces se dibuja.

Sensatez mata el vuelo.
Alas rotas que se quedan en un sueño.

Debí haber muerto definitivamente.

No lo he hecho.
Es mucha la curiosidad que me hace continuar.

¿Por qué traigo a mí tu recuerdo en abstracto?

He idealizado.

Eres joven y tersa en mi memoria.
Yo he perdido esos atributos a cambio de vivir.

Imagino que tú también, pero, como te alejaste o te alejé de mí, esa es la imagen que quedó de ti.
Indefinida.
Recuperada en fotografías que oculto en el fondo de un cajón.
Tu mirada orientada a la mía.
La que el espejo ya no escribe cuando me mira.
La que en tu reflejo perdí.

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domingo, 14 de noviembre de 2010

Enhiesto silencio




Respondo,
Correspondo,
Disiento.

Asiento.

Siento,
Pretendo.

Recodo.

Vuelvo.

Enhiesto silencio.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

Los diarios de Matilde

Matilde elige la luz natural para ponerse a escribir. Caligrafía con esmero cada uno de los gestos pasados al papel perfumado por el roce de sus dedos meñique y anular, depositarios de ese olor a sándalo que ella tiene impregnado.

La tinta de recarga en una pluma estilográfica, elegida entre muchas de su colección, como quien selecciona un pañuelo que combine con el traje que lleva puesto.

Deja volar su imaginación y actualiza sus recuerdos.

Un paseo a la orilla del mar. Un amor temprano. Ojos rasgados y pasión.

Nació libre y se sometió a la mordaza y cadenas, para hacer su santa voluntad.

Tras las ventanas se ocultan vidas que no se pueden ventilar.

Mezcla en cuartillas, amarilleadas por el paso del tiempo, verdades y mentiras piadosas. Palabras que no se pueden pronunciar.

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jueves, 11 de noviembre de 2010

Jacinta, mi bisabuela

Han llegado a mis manos los diarios de Matilde. En ellos escribió lo que mi bisabuela le contó.
No trascribiré sus letras. Lo dejo para otro momento. Será ardua tarea.
En ellos se encuentra su testimonio sobre el hecho que dio oportunidad a mi vida.

Cuando fue abusada (así lo apunta), tenía creencias ciegas sobre lo que ese hombre representaba.
No opuso resistencia porque el desconcierto la enmudeció.
Le sirvió para verlo todo con claridad.
No le guardaba rencor. Eso dice cuando Matilde le pregunta al respecto.
Ella aceptó su destino y agradeció el fruto que, aunque no fue escogido, la vida le ofreció. Justifica con dolor su renuncia. Plantea que no había otra posibilidad. ¿A dónde ir con la tripa llena? Decía ella.
Su familia no se haría cargo y quedarse en la misma casa en que mi abuelo fue adoptado iba a ser insoportable.
Se alegró del destino que puso en sus manos la liberación de su hijo y su propia supervivencia.
Se inició en artes de sanación. Tuvo una percepción de las cosas más a allá de lo aparente. Está dotada de un sexto sentido.
Mamá también lo ha vivido.
Conectaba con la raíz de la vida. Con el suelo.
Su presencia en la vida dejó huella profunda.
Fue compañera y amiga de Matilde. Más que amiga.

Querida Susi, nunca hemos hablado de esos escritos. Me consta que los has leído.
Cuando decidiste vivir en la casa que vio nacer a Jacinta, sabías.

Ellas se llegaron a tocar y a amar. Ese contacto liberó a las dos mujeres.
Lo hicieron con desapego. Dejando cada cosas en su sitio. Respetando las estructuras y la grandeza de amar. Las dos tenían lo deseado. Compartían.
Matilde fue una persona radiante, amada y deseada por todos. Su amor verdadero fue tu hermano. Eso lo sabes. Tú misma caíste bajo su encanto.
Por eso, Carlos fue su hijo del alma. Antes, Julián había llenado el vacío de la maternidad negada. Tu hermano pequeño traía bajo el brazo el vínculo que las unía.

En cuanto a tu orientación, si lees con detenimiento los apuntes en su diario verás que hay detalles que por su redundancia apuntan a esa inquietud en tu segunda madre, como te gusta nombrarla. Esa insistencia en los pasos a dar para hacer de ti una señorita, en el sentido que la palabra tenía, no son más que alertas significativas sobre lo que ella veía en ti.
Los niños no mienten. Seguro que la abrazabas con el corazón alborotado y la contemplabas con admiración, no queriendo emularla, sino queriéndola tuya.
Esas cosas se disimulan mal cuando nacen de dentro.
Nunca fue directa en sus apuntes.
Supongo que era consciente de que algún día estarían en tus manos y no quería hacerte daño.
Fuiste su niña. Eso no lo dudes.



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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Hoy por FB (1)

Lo real viaja en mundos de interioridad, golpeando sobre paredes oscuras, buscando visibilidad.

Letras que no encuentran signos suficientes para plasmarse en este muro de lamento.
Silencio aclama y reclama.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Reconozco que me he perdido lo que la naturaleza me regaló.

Es posible que no llegues a entenderlo.
Ricardo se alejó. Lo hizo sin que yo advirtiera su ausencia. La vida venía tirando de mí.
Cuando nos reencontramos ya era ella, Rica.
Te diré que no me sorprendí. Fue algo que sin saber sabía.

Mis viajes me tenían aislada. Me centré en mi trabajo y dejé de lado la vida que antes tenía. Fue mi huida.
¿Cómo vivir mis contradicciones sin romperme?
Tu madre supo tomar esa decisión. Yo no hubiera sabido hacer algo así.
Mi actitud en la vida era masculina, pero no hubiera sido capaz de hacerle a mi cuerpo lo que ella le hizo al suyo.
No sabría decir si mi vida hubiera pintado mejor en ese rol.
Mimeticé formas y gestos.
En más de una ocasión me sentí llamada muchacho y eso me gustó.
De niña y jovencita no era dueña de mis bucles y adornos femeninos.
Posiblemente Matilde intuía y hacía lo posible por hacer de mí lo que veía se perdía.
No me extrañaría que incluso tuviera conocimiento de mis deseos. Los que yo ni siquiera intuía.
Estar en un internado despertó lo que en mí dormía.
Fue un tiempo en que supe que tenía un poder que sojuzgaba a las otras.
Es posible que el coqueteo y juego mantenido con Ricardo fuera un ensayo sin riesgos.
Los dos sentimos la necesidad de encontrarnos, pero al tiempo vivimos el freno que obstaculizaba nuestros sentidos. Descubrimos los límites que debíamos superar. Nuestras almas se hermanaron.
Te diré que nunca expuse mi cuerpo desnudo al contacto. Con ellas mantuve mis ropas ciñéndolo. Las tomaba y las dejaba. Se quejaban. Me reclamaban y yo me alejaba. Mi desapego desagradaba y tentaba.
Fueron encuentros fugaces. Nunca dormí con mis amantes.
Me sentí rara y distinta. Diferente.
Asumí que no siendo así hubiera sido imposible encontrarse.
Imagino mi cuerpo otro y no me sé.

Hubo un momento en que Ricardo y yo nos planteamos concebirte.
Casi tuve claro que con esa inseminación podría, pero eso me quitó el sueño y le tuve que decir que no contara conmigo.
Me hubiera gustado pasar por ello y tener hoy ese fruto, pero me fue imposible.
Incluso miramos procedimientos en los que bastara que yo donara mis óvulos, pero tampoco pude con ello.
Reconozco que me he perdido lo que la naturaleza me regaló.
Estás aquí. No por mí. Fue otra la que se ofreció.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Es posible que el nuevo norte universal esté allí dónde despierta la libertad.

PARTE DE MIS APORTES EN FB

Partiendo de http://www.youtube.com/watch?v=SFog18W5o7k&feature=watch_response_rev

Una manzana y una pera suman dos frutas exquisitas.
De una manzana un manzano y de una pera un peral.
¡Qué poco argumento les queda!

Se remite a la aritmética de los problemas de sumar. Peras con peras, manzanas con manzanas.
Eso me suena.
Pero no le vale la analogía.
Por que si fuera así, él y ella serían similitud a pera y manzana, o viceversa.

Cada persona somos un universo.

El encuentro entre dos personas que se aman, que nos amamos, es un faro en la vida.
Poner límites a ese encuentro es oscuridad.

¿Qué es lo que tanto les molesta?
No soportan la felicidad en los demás.
¿Tan mal les va?

La novela que llevo entre manos supone un futuro en que todo esto está superado. Espero que en eso no me equivoque. Deseo ese futuro de tolerancia y respeto.
Sería terrible terminar mis días en un mundo cerrado, semejante al que encontré cuando nací.

Es posible que el nuevo norte universal esté allí dónde despierta la libertad.
Partiré de que todo está contextualizado, pero yo en mis zapatos.
Me quejo de la delegación en los políticos votados.
Votaciones con muchísimas abstenciones.
Se anuncia un gobierno del PP y mucha gente seguirá olvidando que si no da su voto consiente.
Entiendo que hay momentos en que se alzan líderes, pero ellos deben dejar el poder en manos del ciudadano de a pie, dando ocasión de una participación en la proximidad. Barrios (en ciudades), municipios, entornos profesionales y laborales.
Que en todo momento deberían estar las cuentas claras.
Auditorias en los entornos de gestión política y sindical.
Hay mucho chanchullo.
Nos acomodamos.
En este momento liberamos nuestra rabia en muros de lamentación como estos.
Entretanto comemos información basura y aumentamos audiencias de programas que se nutren de las vísceras ajenas.
Es posible que el nuevo norte universal esté allí dónde despierta la libertad.
Nuestra transición nos cogió con el estómago lleno.

(Comentario dejado en http://www.facebook.com/profile.php?id=720822229&v=wall)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Mi hermana Julia

Mi hermana Julia no para de decirme que no vale la pena mirar al pasado.
Dice que me he obsesionado y que nunca debí ceder a tus propósitos, querida Susi.

Por mi parte, me tienes cada vez más intrigado.

Ese triángulo que parece hubo entre Rica, entonces Ricardo, tu hermano y tú, no me queda del todo claro.

¿Cómo pasó de un estado de ser a otro?
¿Por qué pretendió unirse a ti?

Mi hermana opina que eso es cosa vuestra, pero a mí me gustaría reconstruir.

Mamá nunca quiso responder a mis preguntas.
Ahora no está en condiciones de hacerlo.
Está en ese retorno que aunque la medicina parece controlar, la tiene en una infancia letal.
Hay momentos en que mirando fotografías, canturrea y nombra lo que quizás tu me sabrías explicar.

He visto esa fotografía en que estáis los tres.
Él te mira. Yo diría que con ese cariño que se tienen las personas que se conocen bien. Sin embargo, tu hermano está ausente.
Tú miras directamente a la persona que debió hacer esa fotografía, creo que fue Matilde, ya que por lo que me parece es de cuando ibais las dos al encuentro de ellos, cuando ella te llevaba a la ciudad.
No puedo diferenciar vuestros conceptos de pueblo y ciudad.
Ya sé que me lo has explicado muchas veces, pero lo que no se ve es difícil de imaginar.

Escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.

Este proyecto empezó siendo la voz de un personaje y ahora se ha extendido a la de otro.
Por otra parte, como la moneda, esta opción tiene dos caras.

Hay que reconocer que escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.
Una página va más allá del círculo de conocidos (y conocidas) y amigos (y amigas).
Compartir es crecer en conocimiento y visibilidad.

El futuro es una página en blanco que, mientras vivamos, podremos diseñar, plegar y transformar.
Mi novela y personajes, van pasando por la vida, desde el tiempo anterior a la mía al futuro imprevisible que me gusta imaginar.

Escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.

Hay compañeros (y compañeras) de viaje que están a nuestro lado largo trecho, y otros son como estrellas fugaces.
Los hay que, aún por poco tiempo dejan nuestra alma marcada con tatuajes.

Hay lecturas que nos entran en las proximidades del alma para acompañarnos a lo largo de la vida.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Hastían

Me siento desgarrada, herida y mancillada.No puedo soportar tanta violencia.
Me gustaría ponerme a su lado y mirarlos a la cara.
Soy ella.
NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani
Tantos golpes son la cobardía prepotente alzada bajo el signo de un dios ausente.

NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Hastían

Me siento desgarrada, herida y mancillada.No puedo soportar tanta violencia.
Me gustaría ponerme a su lado y mirarlos a la cara.
Soy ella.
NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani
Tantos golpes son la cobardía prepotente alzada bajo el signo de un dios ausente.

martes, 2 de noviembre de 2010

Rica, mi mamá

No has hablado de mi madre.
Lo haré yo.
Ricardo decidió probar otra forma de ser y estar.
Susana le animó a ello.
Antes de ser intervenido quiso que se guardara su semen para poder tener la oportunidad, si algún día quería procrear.
Ese día llegó y allí entro yo.
Mamá es Ricardo.
No quiso cambiarse el nombre.
Le llamamos Rica. Le encanta.
Susana participó activamente en ese periodo de su vida.
La madre de alquiler es anónima. Lo fue cuando Rica se casó con Nacho, mi papá.
Allí nací yo. Susana me apadrinó.
Soy Fernando Cifuentes Sampe.
Mi padre nació el mismo día que Fernando, el hijo de Sofía.
Piluca me lo explicó.
El abuelo de Susana había tenido un hijo natural, antes de casarse.
Julián, su padre, arregló los papeles para que sus descendientes fueran reconocidos como Cifuentes.



Susi está a mi lado

Ella quiere que participe en este espacio.
Mantiene, que es la forma de dar a conocer a los personajes de tu novela.
Le ha costado convencerme.
Estamos en una época en que todo esto es rudimentario.
Sin embargo, pensando en Jacinta, mi bisabuela, tan querida por ella, he aceptado.
Había empezado a sacar a la luz aquellos papeles que ella recogió de la casa del pueblo.
Me cuesta comprender el concepto pueblo.
Ella hace muchos esfuerzos por hacérmelo entender.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Susi no se manifiesta

El texto sacado desde su perfil apunta a otra voz.
Es posible que ella no vuelva a nosotros.
Escribía el hijo de su sobrino.
Esperemos que se aclare si es él quien sigue con los textos o tenemos una nueva voz.

Ella estaba en el fin de sus días.

Lo que aquí fue proyectando quedaba fuera de la novela.

Se suponía que ella hablaría desde aquí.

Hace días que no hay texto que la tenga a ella como referente.
El último que pareció salirle de dentro fue el que podemos consultar en: Me alimentaba lo que despertaba en ti

Ella que parecía no abrigar pasiones ciegas, deslizaba en él todo su fuego.

Un amor que no entraba en nuestros planes.

La novela no cambiará, porque está terminada, pero su texto plantea una nueva perspectiva.

Poner en voz del personaje lo que aquí se ha ido dejando tiene ese riesgo.

Ella en el fin de su tiempo, puede moverse a otro tiempo.

La temporalidad sólo nos afecta a nosotros.

Es posible que, como personaje que se sabe fuera de nuestras leyes, haya decidido presentarse en otro ciclo temporal.

Está jugando desde otro rincón del tiempo.

Si es así, puede estar transcribiendo aquellos papeles que recogió.

En mi mente están.

La hice salir de la casa del pueblo con ellos.
A lo largo de la narración no encuentra momento para sentarse ante ellos.
Esa es la parte no escrita.
Eso hace que la novela no termine su ciclo.
Tampoco hay prisa en ello.
Los papeles pueden desempolvarse o quedar como los que ella leyó.

Matilde, su segunda madre, tuvo aficiones literarias que compartió con ella.

Hubo un momento en que escribió en el diario de su madre, y tras ella lo hizo su sobrina Sofia.

Siempre pensé que este blog lo continuaría ella.

Aunque me duela

Debería tomar rumbo, empezar a tener en consideración todas las precauciones.
Tuve en mi mano la llave de tu casa.
Nunca debí aceptarla.
Tenía que volver para dártela o para quedarme.
No era justo.
Debiste darme la oportunidad de que pudiera llamarte para quedar.
Temeroso enredaba con ella en el fondo del bolsillo de atrás.
La noche pasada fuiste tú quien irguió mi destino hacía ti.
Tonteamos y caí en el deseo.
Fuimos el uno a por el otro.
No puedo decir que caí en tus redes.
Quise y dejé que las tendieras para mí.
De ese vuelo que me hizo feliz no quiero repetir.
Volvería al lugar común que ya conocí.
Esperabas enredarme con la treta de esa llave.
Llamaré desde el bar de la esquina simulando que cayó en el momento que cambié de pantalón.
Mi piel se sensibiliza pensando en rozarse con la tuya.
Temo que no puedo salir como si nada.
Ha empezado una danza.
Temeroso miro el reflejo de mi cara al afeitarla.
No me veo en él.
Tu sonrisa se ha mezclado en la espuma que voy recortando.
Me has dejado atravesado.
Quieres probar y eso me da morbo.
Dices que con ella sientes poco, que es monótono.
Te miré a los ojos y eso te bastó para hacerme tu presa.
Nunca estuve más de una vez con un hombre casado.
¿Qué le dirás cuando venga a vuestra casa y me encuentre instalado?
Voy demasiado deprisa.
Nadie sabe si habrá una segunda vez.
Yo la deseo, pero no sé si tú también.
He imaginado ser ella.
No soy de los que gesticulan y se les nota, pero me ha gustado pensar que te provocaba con sus ropas y maquillaje.
Me trastorna pensar que pueda hacer ese papel.
Yo que siempre rechacé esas apariencias plumeras.
Me preparo para acceder cuando caiga la tarde.
¿Estará ella?
¡Ya sé! Es un juego de tres.
Por eso me has tentado.
Necesitáis a alguien que os anime en la fiesta.
No voy a entrar en vuestro juego.
Aunque me duela.
Iré en busca de otros para quitarme las penas.

domingo, 31 de octubre de 2010

¿Me gusta que me lean?

Hoy he dado el paso a una página.
Cuando puse ese nombre a un blog, lo hice pensando desde la mente de Susana Cifuentes. Una anciana que se comunicaba conmigo desde el futuro al que la llevaron mis letras mientras narraba su historia familiar.

Ahora me planteo la pregunta.
Muchas veces he dejado constancia de mi actividad escribidora independiente de si comparto o no lo escrito.
De hecho, tengo continuación de mis últimas novelas inacabadas pendientes de pasar a la pantalla.
Primero argüí que no hacerlo se debía a cansancio e incomodidades varias.
Una capsulitis en hombro izquierdo, en una de las ocasiones, y otra en el derecho.
El otro escollo fue la vista.
De los hombros me he recuperado.
La vista cada vez me da menos cancha.
Mañana empieza el mes en que tengo mi cita.
Escribo bajo una suave nebulosa.

Lo que más me cuesta es ponerme a copiar lo que tengo en papel.
Por dos razones. Una de ellas es que escribo diminuto.
No me iría nada mal que alguien me hiciera la tarea.
Pero hay otra más potente. No quiero perderme las nuevas letras que a mi alma asomen. Esa es la principal.
No caben excusas.

Afirmaré que me gusta que me lean, pero no a cualquier precio.

Poner en marcha la página, es consecuencia del proceso en que me veo envuelta.

Ahora Susana está en silencio.
Soy yo la que se plantea hasta dónde llegar para que mis letras se lean.

Cuando abrí este perfil creía que iba a publicar.
No doy ese paso.
Sigo con mis recursos.
Registros en safecreative, mis blogs, perfiles en algunos foros,...

Ronda por mi mente la propuesta de Susana.

En el momento que tomo un texto de mi librería o lo busco (o encuentro) por internet, estoy dando respuesta a lo que a ella le inquieta.
Si no hubiera lectores (y lectoras) ávidos (ávidas) de vidas recreadas en relatos, cuentos o novelas, no se haría realidad su existencia.
En ellos van nuestras almas, las de quienes escribimos (y las lecturas que hicimos), y las de quienes pasan por sus letras.


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sábado, 30 de octubre de 2010

Hemos partido




Ese instante que nos ata y sujeta a la temporalidad es ocre y frío.

Hemos partido.
Quedan escaras de lo que hemos sido.

Burlona la vida nos ofrece una tregua.
En ella renacemos.

Tumbas abiertas a la espera de los sueños de estar vivos.

Morfeo acuna con sus diosas y sirenas los mares que surca el barquero.

Al final de este viaje, vendrá a pedirnos la moneda que lo pague.

Estaremos al otro lado el día menos pensado y, aunque tengamos ocasión de revisar las horas muertas y desatinos de nuestro paso, nos abrazará con el rayo destructor ofreciéndonos los abismos de la desazón.

Cadalso al que fuimos destinados en ese primer llanto de respiración aeróbica.

Ese día debimos cerrar nuestros orificios de ventilación para evitarnos el dolor de la consciencia.

Sabernos reos del verdugo.
Tener la clarividencia de que no podemos escapar del duro golpe del destino.

Saltaremos en la hoguera del olvido y asiremos los restos del deseo carnal en una bacanal de muertos que quieren dejar rastro de su paso por una existencia que creen real.

Aquelarres para concitar los males y segar con la guadaña el tiempo que pasa.

Cebaremos y untaremos nuestros cuerpos, revolcándonos unos con otros, para desprendernos del saber que hiere nuestra piel.

Abriremos las cortinas que salen de la noche al día, con la esperanza de sabernos almas vivas en cuerpos que, aunque mañana serán pasto de depredadores minúsculos, hoy son sepulcro de amor y esperanza.

El rito nos devuelve la mirada a la muerte, pero aún así la vemos otra, no nuestra.
Son otros los que están allí.
Cada vez son más los muertos que hilaban nuestras historias con la suya.
Se van yendo y tienden su mano para acogernos.
Un buen día, dejará de tener sentido anudar y enhebrar para seguir dando puntadas en el tejido global.
Esa marcha podrá tener miles de interpretaciones, pero la nuestra, la tuya o la mía, la mía o la tuya, será el acto final.
Se correrán las cortinas sin que podamos ver como se vacía ese patio de butacas que tuvo sus versiones sobre lo que de ti se daba.

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Decidió acallar su alma




— Ahora no me quiero quedar aquí. —decía María mientras miraba al suelo para evitar que vieran su gesto de asco.
— ¿Mira por dónde vas? —siguió diciéndole su madre, subiendo el tono de voz y con gesto ceñudo. — No cuentes con que andemos detrás de ti. —añadió enrojecida por la ira contenida.
La niña le sacaba de sus casillas.

Tras un portazo, María marchó pisando fuerte.
Se oían sus pasos. Golpeaban el pecho de Luisa, su madre adoptiva.
— En mala hora la trajimos a casa. —pensaba mientras secaba unas lágrimas que sin control se deslizaban por su cara.

Habían soñado tener un hijo. Las cosas no salieron como las planificaron.
Al principio ponían medios para evitarlo.
Dado que eran una pareja estable y la confianza sobre su fidelidad no estaba en duda, habían optado por la pastilla.
En esos tiempos parecía ser más de lo más.
Poderse permitir la libertad del encuentro sin retiradas o esas gomas que tan poco les gustaban.
Nunca temieron sobre consecuencias. Efectos secundarios.
Preguntaron a ginecólogos que buscaron de pago.
Unos les despacharon con un no está bien, otros les pusieron campo abierto y facilitaron las recetas.
Ni todos lo galenos tenían clara esa opción, ni todas las farmacias facilitaban su adquisición.
Eran tiempos de adaptación social.
Las viejas consignas predominaban.
La primera receta, venía escudada en una prescripción de control del ciclo menstrual. El especialista, ocultaba el control de natalidad en ese supuesto. Muchos lo hacían así.
Hubo que buscar otras marcas. Con esa enfermaba y desangraba.
Bastó una consulta telefónica para que el doctor le indicara cual.
Al final hubo el ajuste deseado.
Así tiraron unos años.
En ese tiempo, las restricciones fueron siendo menos. Se pudo hablar sin subterfugios sobre ello.
Querían vivir. Los hijos vendrían después. Era pronto para atarse.
En un descuido hubo embarazo.
Pasaron días y noches de dudas.
Si estaban planificando para no tener hijos, de momento, el paso a dar era consecuente con sus propósitos.
Buscaron la mejor opción.
Fueron a lugares que tramitaban el viaje.
Ir a Londres fue su elección.
No irían los dos.
Una amiga que había vivido en esa ciudad durante un largo periodo de su vida la acompañaría. Le pagarían los gastos. Con eso podían.
Fue una buena elección. Hubo dos vivencias, la del traumático proceso y la visita guiada por museos y calles.
En el vuelo, la acompañante sufrió un mareo. Se supuso que era la que hacía ese viaje y ella su acompañante. Ese equivoco fue motivo de sorna, cuando se volvieron a encontrar en la sala de espera previa a la intervención quirúrgica.
Allí supieron que ese viaje llevaba a un destino, el de interrupción del embarazo.
En la entrevista se alegaron razones psicológicas, tras haberse explicado.
No fue grato.
El cuerpo quedó bajo la química de las hormonas que en ese estado se disparan.
Pasado el tiempo, aquello era historia.
Dejó de ingerir aquellas pastillas que ya daban señales químicas en su cuerpo.
La piel erupcionó y el ciclo se interrumpió.
Buscaron la concepción.
No sólo no se dio, sino que ella enfermó.
Se hizo necesario un tratamiento hormonal. Su cuerpo reaccionó muy mal. El dolor le partía por la mitad. Lo dejó.
Buscó otros y otras especialistas.
Tenía pérdidas incontroladas. Se desangraba.
Lo que le ofrecieron fue compensarlas con hierro.
Así durante un tiempo.
El siguiente paso fue la histerectomía.
Hubieran vivido sin hijos, pero no pudieron, era más fuerte el deseo.
Allí llegó María, una niña de cinco años.
Adaptarse fue complejo y difícil.
Siempre respondía con aquella de: “Tú no eres mi madre.”

Ahora se arrepentía y miraba su vida queriendo darle la vuelta a todo lo que a ella le conducía.
Se habían quedado solas, él no lo resistía.
Cambiaron las cosas.
Se había pasado a ser de esas madres que sólo ven el mundo en los hijos.
Su pareja se resintió y buscó consuelo en otros brazos.
Sólo le quedaba María, no podía perderla.

Se sentó en el rincón iluminado por el último rayo solar.
Cuando quiso percatarse de su estado, la sala estaba a oscuras.
El vacío la heló.
No viviría allí días por venir.
Buscó entre los calmantes que tenía para relajarse y los tomó sin control. Decidió acallar su alma.

— ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamaaa…!
Sonó en gemido.
Sonó en aullido.

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jueves, 28 de octubre de 2010

Mañana prevés tener ocasión




Unas líneas de letras desconchadas en el recuerdo.
Esas fueron tus palabras otro tiempo.
Como paredes encaladas, buscan ser repintadas.
El momento pasó de largo, ahora es otro.

¿Con qué letras te verás?
¿Qué versos te andarán?

Entretanto, atiendes la mirada a través de tu ventana.
El reflejo ilumina tu cara.

No lo ves, pero piensas que así es.
En la calle, un sol otoñal despinta las sombras durante un rato, haciéndote creer que está, cuando a penas se mantiene en pie.
Pronto las casas vecinales cubrirán sus rayos y algunos reflejos escaparan para seguir con el simulacro.
Teñirán de tibieza tus estancias.

Pierdes la ocasión de gozarlo.
¿A qué esperas?
Deja esta luz fatua y ve al encuentro de los últimos rayos.

Ho hubo tiempo.
Ya marcharon.

Con temblorosa desazón vienes a la lumbre de este rincón.

Te basta ponerte ante la nívea pantalla para teñirla de sueños y esperanzas.

Mañana prevés tener ocasión.


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domingo, 24 de octubre de 2010

¿Seré esa?




Sé que estoy,
pero me siento ausente.

No podría explicar qué me corre.

Tengo una sensación extraña.
Un vacío que no se localiza en el alma.

Lo siento en cabeza hueca.

Parece como si mis pensamientos vinieran de otro lado.

Es similar a una estancia sin muebles.

Se produce el eco propio de la que antes los tenía.

Sigo mis rutinas y manejo elementos que podrían huir de mí.

Mañana incierto me acecha.

Después de ésta habrá un reencuentro en el espejo.

¿Seré esa?

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viernes, 22 de octubre de 2010

APUNTE ante fractales




Si llegara a ese verso definitivo, dejaría de escribir.

¡Dios no lo quiera así!

No cuento con Él, pero es recurrente exclamar teniéndolo como oyente, aunque esté ausente.

Hay variaciones que no modifican nada.
Las hay sorpresivas, sorprendentes a la nueva mirada.

Puedo ver en otra dimensión.
¿Cómo trasladarlo a tu mirada?

Fondo y forma. Forma y fondo.

Cuesta hacer y seguir un acto mecánico y rutinario.

Mientras lo haces, sumérgete en él.

Pon tus dedos en la herida y atraviésala hasta que chorree la hiel.

Navega en profanidades. Infinidades. Miríadas.

El tótem. Acto totémico. Rito.

Luz.
Ausencia.
Silencio.

Cualquier palabra no basta.
No la hay.
Se vale.

Mirarla y quedarse.
Contemplarla.
Entrar.

Dejar que invada tu campo visual.
Y tu mente.

Que no permita nada más.
Que por sí sola ocupe lugar, reduciéndolo a la nada.

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Me alimentaba lo que despertaba en ti

Alimenté mi deseo en el tuyo.

Aquel fuego hirió mi carne.

¿Cómo es posible que ahora, tras la sequía del tiempo, vuelvas a mí?

Hubo hondo sentimiento.
Después olvidé.
Ahora sufro el envite en mis sueños.

Te siento.
Te recuerdo.

Has venido tras el telón del tiempo.

En ese círculo que me retiene dentro.

Me has dado la oportunidad de volver a mirar antes de marchar.

Tú me esperas.

Sé que llega el fin de esta forma vital.

Con un pie en la tumba.

¡Qué arrogancia!
Todos estamos expuestos.

No hay distancia.

Tú, yo y el otro.

Todos a estación término, antes o después.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Nos hicimos un favor




Vino ella. Abrió la puerta y quedó a la espera.
Salimos corriendo.
Apuramos el paso, disimulando.
_ No ves que todos están mirando._ le dije deteniéndome.
Ella me tomó del bolso que llevaba en bandolera y tiró de mí.
_ ¡Date prisa! ¡No te entretengas!
_ Acaso piensas que nos sobra tiempo.
_ No lo tenemos.
Perpleja, la seguí.
Ya me daría cuenta de esa premura en otro momento.
Entramos al metro y nos sentamos en uno de los bancos del andén. Manteniendo las distancias con los otros que ni siquiera miraban, con esa actitud vacía que da a entender no estar.
Parecía que el tiempo no llegaba a dar sus pasos.
Ella se quejaba de la lentitud en que éste pasaba. Yo quedaba atrapada en su ritmo.
Al fin subimos, entre empujones y empellones.
Nos situamos en el ángulo que parecía acogernos.
_ ¿A dónde vamos?_ le pregunté.
_ ¡Ya verás!
_ No me dejes en ascuas. Ya sabes que no aguanto las expectativas cuando me dices algo. Por favor, aclárame y no me inquietes. Me pone nerviosa no saber porque te sigo.
Ella ni se inmutó y sonrió.
Decidí no entrar en su juego y me evadí.
Miré la pantalla en la que se movía una danza.
No había sonidos otros que los ruidos de la máquina y las conversaciones que con ellos se confundían.
Ella me observaba y sonreía.
Sabía que estaba huyendo de la inquietud en que me colocaba.
No había secretos en nuestros gestos. Nos sabíamos y entendíamos. No en vano, llevábamos tiempo juntas.
Cuando el vagón paró en la estación, destino de su finalidad, me resistí y le dije que no la seguía.
Quise forzar para que me comunicara la razón de ese paseo subterráneo.
_ ¡Tú te lo pierdes!
Dicho y hecho.
Descendió y yo quedé dentro.
En la siguiente estación bajé con remordimientos.
Cogí el convoy de vuelta.
Lo hice con intención de regresar al punto de origen.
Veía inútil seguir.
Allí la vi.
Subió y se sentó a mi lado.
No nos hablamos.
No nos miramos.
Seguimos desandando nuestros pasos.
Ese silencio se impuso durante horas.
Lo que empezó siendo un juego, acabo en desastre.
Al día siguiente hizo sus maletas y marchó.
Mi orgullo impidió que la siguiera.
Ahora me lamento de su ausencia.

Llaman a la puerta.
Será ella.
No creo.
Tiene llave y podría entrar en cualquier momento.
Atiendo y miro por la mirilla.
No hay nadie.
El ascensor pasa de largo.
Así días.
Así meses.
Así años.

¿Qué era lo que ella me ofreció que nos llevó a la ausencia?

La curiosidad fue a más conforme pasaban los días.

Requiebro mi memoria y pienso que me puso a prueba.
Quiso saber y supo.
No me dejé llevar.
Con ello se perdió todo.
Nunca más.

Olvidé que hubo ese momento en mi vida.

¿Por qué lo recuerdo ahora?

Ha sido algo casual.
He creído verla en la calle.
Me ha parecido que iba de la mano de alguien.
No me he incomodado.
Lo he visto ante mí como si no tuviera que ver conmigo.
Ausente de lo que me podía concernir.

Pasó de largo.
Simplemente lo estoy rememorando.

No estoy sola.
Otra está a mi lado.
Ella no juega con mi paciencia ni me enreda con esas fantasías.
Soy yo quien ha tomado el mando.
Le pongo a prueba y ella sale airosa.

Aprendí que el mundo debe inventarse a cada paso.
Es posible que me esperara un regalo.
Puede ser que en ese gesto me llevara al límite para romper conmigo.
Si así fue, lo consiguió y nos hicimos un favor.

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martes, 19 de octubre de 2010

Así las cosas, quedas parada.




Te asaltan dudas e inseguridades.
Pierdes el impulso que te llevó a ese puerto.

Escribir tiene dos tiempos.
En el primero vuelas y disfrutas.

¿Tiene sentido dar paso al segundo, si no es gozoso?

Piensas que vale poco para tanto esfuerzo.

Si desde el sitio asignado en que te asientas tienes esa duda,
¿cómo podrás convencer a quien te lee?

Es la fractura la que aniquila.

Si no superas ese escollo, difícilmente iluminarás tus letras.

Es cierto que pasó de largo el momento en que las concebiste, y ahora quisieras otros vuelos.
El movimiento no permite que se asiente y sedimente.
No hay tiempo.
Pasa de largo.

Quieres librarte de ese trabajo.

Lo dejas de lado.

No por desidia.
Ahora estás en otro tramo.

El camino quedó atrás y la maleza hace imposible reanudarlo.

De vuelta todo es distinto.

Si lo haces, pierdes la promesa de lo por venir.

No estás conforme.

El límite lo pones.
Lo encuentras.
Se siente.
Frena.
Detiene.

Hay una espera de imprevisible salida.

La falta de sentido corroe.

Hubieras vivido.
Hubieras sabido.
Hubieras tenido.

Pasado es cadáver.
Con él te hundes.
Sin él no existes.

Necesitas decirte.

Es para ti.
No para otras gentes.

Aún así, lo pones en frente, a la vista del mundo que un día te tendrá ausente.

Una mirada.
Una palabra.
Un gesto que anime tu alma.

Has caído en descuido.
Has perdido.
Has concluido.

Así las cosas, quedas parada.


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lunes, 18 de octubre de 2010

Apariencias no son hechos

Hay complacencias vacías.
Amistades no dadas, pero disimuladas.

Hay espacios de puertas abiertas que no ceden la entrada.

Hay mundos vedados aunque no tengan fronteras.

Hay silencios que gritan y palabras no dichas que golpean el alma.

Hay un mundo de exclusión que alborota la sangre y clama.

Hay abrazos negados y besos esquivos aniquilados.

Hay nadas que venden páramos.

Hay todos negados. Acotados.

Hay un saco vacío lleno de promesas falsas.

No hay esperanza para quien con ella se salva.
No hay caminos abiertos de uno a otro lado del mundo.
No hay espacios de asiento.
No hay una mano tendida.
No hay un amigo que de lo que tiene a cambio de nada.
No hay sentido en los pasos del destino.
No hay soluciones para quien no quiere darlas.
No hay verdades pactadas.
No hay ganas de salvarse.

Si hubiera deseos el mundo se llenaría de posibilidad.

Los deseos son de usar y tirar.

No hay constancia.

Hay un viajero que olvida cuidar de su nave.
La Tierra no es un trasto que haya de abandonar en el desguace.

Promesas de mundos de otras galaxias son engaños que olvidan el hambre y pobreza del semejante.

Esos sueños son aire.

Somos materia en continuo proceso degenerativo.

Queremos permanencia.

Ni siquiera la roca es estable.

Todo forma parte de la esencia.
Si una de las partes rompe el sentido de su existencia, toda ella se parte.

No habrá un mundo de posibilidades si rompemos el ritmo al que somos adscritos.

Apariencias no son hechos.

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viernes, 15 de octubre de 2010

miércoles, 13 de octubre de 2010

La duda

Mario Sepúlveda: "Estuve con dios y con el diablo"



A esas palabras viene la duda.
¿Dios juega un papel en el momento que la persona se encuentra ante la situación desesperada?

Somos niños que nos ponemos bajo su velo.
Las creencias salen a flote en esos momentos de desesperanza.

Yo creo en energías que se unen cuando las personas rezan y hacen piña alrededor de los que sufren la adversidad.
Esa energía es una fuerza.
Nuestras miradas puestas en ellos lo son.

El consuelo que hace superar el escollo, del que ante sí no ve salida.

Estoy pendiente de esas vidas.


Sus vidas no volverán a ser las mismas.
Las nuestras tampoco.
Cada vivencia nos transforma.

Deseé que las ayudas tecnológicas y humanas fueran suficientes y adecuadas, que los tiempos de espera se acortaran.

No recé.
No lo hago nunca.

Siento que mi interior se pone en consonancia con las personas, cuando sé que algo les pasa, sean próximas o lejanas.

Ayer escuché en la radio que se les iría sacando sedados, para evitar la angustia y ansiedad que la situación provocaría en el momento del rescate.
En este momento son diez los que han salido.

Lo sigo desde: http://www.latercera.com/

martes, 12 de octubre de 2010

Monotonía tintineante

Postreros resortes.

Ensarto en el aire
Remedo el silencio

Atiendo los ayes

Me siento en requiebro
Recojo tristeza

Lisa mente se abre

El día dilata y llega la tarde
Se cierra la noche

Húmedas las calles

Gotea la lluvia
La mente cabalga

Pérdida de aire

Se hizo tan largo
Ahora no hay trance

El tiempo desgasto

Mañana dilatante
Volverá a secarse

Monotonía tintineante

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Ricardo

Nunca sabré qué hizo que dejara de interesarme como hombre.
Es posible que sintiera algo por él cuando coqueteaba dejando que me cortejara.
Tardé mucho en dejar que mi cuerpo respondiera.
Era yo quien tomaba la iniciativa cuando estaba con alguien.
Al principio no diferenciaba.
Podía entrar a saco con un chico o una chica.
Fue más tarde, cuando supe que las chicas sacaban de mí emociones sensitivas desconocidas.
Eran el espejo en que me veía.

Ricardo entendió que éramos incompatibles a ese nivel.

Cuando quiso de mí, tuve que decirle que mis gustos se estaban destapando en otro lado.
Mi orientación se iba definiendo.

Lo intentamos.
Fue fracaso.

Mi actividad no encajaba con la suya.
Aquella vez descubrimos que podíamos hablar de muchas cosas compartidas, pero nuestros cuerpos no respondían.

Lloramos juntos.
Reímos.

Tal vez hubiéramos sido felices si lo nuestro hubiera funcionado.
El tiempo nos mostró el error.

Los dos disfrutamos más con personas de nuestro mismo sexo.

A él le costó más aceptarlo.

Después de reconocer que lo nuestro no podía ser, pudimos entablar una relación nueva.
Cómplices nos abrimos uno al otro.
Nos supimos en esencia.

Amaba a mi hermano.
Le costó confesarlo.
Para saberlo, pasó por un bache.
Cogió una depresión terrible.

En ese tiempo compartimos confidencias.
Sólo se atrevió a decir que era así, cuando se destensó su silencio.

Tuvimos un encuentro los tres.
Hablé con Ignacio, pensando que sería bueno prepararlo.
Él lo tomó bien.
Me sorprendió su respuesta.
Nunca había afrontado con él esa tendencia.

Me dijo que entendía que las personas sintieran afinidades como las nuestras, pero él sabía cuales eran las suyas.
Le ofreció amistad.
Toda la que siempre le pudo dar.

Ricardo no podía seguir cerca de él con esos sentimientos.

Confirmó que el equilibrio venía dado por el trío de ellos y yo.

Mis deseos de trotamundos desestabilizaban la balanza.

Yo tenía mis historias.
Ignacio no parecía tenerlas.
Él podía vivir en la contemplación del ser amado.

Mientras ese círculo funcionara, todo estaría bien para él.

sábado, 9 de octubre de 2010

Emilia

Ayer supe que por fin te habías liberado de las garras de la vida.
Mi querida y recordada tía.
Hoy has entrado en el cubículo que esperaba tus restos, al lado de Manuel, tu esposo.
No lloré al saber que habías muerto.
Me alegró saber que terminaba tu calvario.
Tu mente despierta debió ser la cruz.
Él marchó antes.
La espera para el reencuentro debió ser dura.
Hubiera valido la pena sobrevivir si no hubiera fallado tu cuerpo, pero no fue así.
Recuerdo tus palabras de desencanto.
Me hicieron mella.
Desde ayer te recuerdo activa.
La memoria nos regala recuperar esos momentos en que transmitías tu interés por las cosas.
Ahora empiezo a tener el nudo en la garganta.
No puedo evitar esas lágrimas que mereces.
Mi muestra de reconocimiento está en estas líneas.

Descansa en paz y en su compañía.

CABE ESPERAR es la espera de ese reencuentro.
A partir de ahora no será igual.
Hoy, cuando seguía con la muerte de Julián, te cruzabas en mi mente.
Pensaba en el nicho que te recibía.
El que elegiste para mi tío y para ti.
Mamá soñó, o se encontró con él.
Estuvo en el trance que tras la operación la tuvo en la puerta de ese túnel de luz.
Ella me lo explicó al poco rato de vivirlo.
Hoy he pensado que os habréis encontrado y enlazados paseareis por el no espacio del no tiempo a la espera de los que hemos de ir a vuestro encuentro.

Os quiero.

viernes, 8 de octubre de 2010

Duele recordarlo

Papá murió.
Ese dolor fue el primero que se enquistó en mi alma.
La vida me negó el adiós de la madre.
Ella se fue para darme paso a mí.

Julián lo había sido todo.

Cuando llegó a mí la noticia, sus cenizas estaban en el suelo.
Él había pedido que se esparcieran por el monte.

En ese momento no supe lo doloroso de su ausencia.
Ese impacto emocional cayó sobre mí como una avalancha cuando entré a la casa que me vio nacer.

Fue allí dónde se abrió dentro de mí el abismo de la tristeza contenida.

Has escrito sobre su muerte y he revivido ese momento.

Es posible que ahora que mi espera está llegando a su fin lo reviva.

Sé que mi plazo es corto.

Ya me toca.

Recuerdo con viveza su presencia.

Veo su mirada, cuando creyendo que nadie le observaba se entretenía repasando la silueta de Matilde.

Aunque yo era una niña, eso no me pasó por alto.
Supe leer en su gesto.
Entendí que vivían en el cielo.

No recuerdo que discutieran en ningún momento.
En ellos aquello de amor reñido, amor querido, no era razón de ser.

Hablaban, se miraban, se escuchaban.

Siempre busqué el reflejo de lo que en ellos vi.

Nunca lo hallé.

Me identifiqué.

Quise ser su espalda.
Quise ser su cara.
Quise ser sus manos.

Quise ser él.

Es posible que esa sea la razón por la cual he buscado en otras mujeres lo que deseé de Matilde.

Él la poseía.
Él la tenía.

Sentí celos y rechacé esos sentimientos.

No reconocí en ese momento que me dolía no poder tener lo que él tenía.

Le amaba y odiaba.

Era mi padre y al tiempo mi rival.

Ella me dedicaba mimos y atención, pero ante él resplandecía.

Se fueron y me tocó quedar para recordar.

Larga espera lacera el final de mis días.

lunes, 4 de octubre de 2010

A penas tanteo

El viaje fractal es un proceso que nunca se cierra.
Los textos y otras hierbas no tienen porque ser obras cerradas.
Busco las tres dimensiones de mis historias escritas.
Eso creo que las justifica.
Unas veces en versos y otros en tramas en que los personajes toman el rumbo.
Me pongo ante la página en blanco y espero que tiren de mí.
A penas tanteo.

http://el-orden-del-caos-fractales.blogspot.com/

CABE ESPERAR en un blog

He copiado el tercer paso del primero.
Hubiera asegurado que tenía más sobre esa época.
Los tiempos en que Matilde, tu segunda madre (madrastra), se hacía cargo de la educación de tu amado hermano Ignacio.
Tras hacerlo he pensado en la escena que quedaba fuera de campo.
Los pensamientos confusos de Ignacio, ignorante de que ella será su futura madre.
El regreso a la casa, con los créditos en la mano y el sabor agridulce de una despedida entre sentimientos ignorados.
Una Jacinta que habla entre dientes, pero que omite informaros.

Se omitieron elementos que visualicé.

No todo debe darse.
Siempre ha de quedar un espacio a lo imaginado y a lo recuperado en la memoria de pasos próximos en el texto narrado.

Con lo que hoy he copiado en http://cabeesperar.blogspot.com/ se pasa esa página en que Matilde está sujeta a un guión prefijado, dado el papel que como educadora le había tocado.

Aunque su oficio es el mío, no hay en esos pasajes sombras de mi experiencia.
El testimonio viene de esas maestras que me antecedieron.
Está en la época en que yo aprendí mis primeras letras.

Escribí y debo atenerme a lo hecho.
Pongo ante mí el cuaderno en que con lápiz volé sobre ese pueblo que imagine.
Una casa que construí con la experiencia de casas de mis antepasados.
Por ambas partes, de padre y madre, la casa era eso.
Aunque viví en una durante mis primeros años, hasta los dieciséis, en ningún momento la visualicé.
Supongo que eso me hubiera descarnado e impedido novelar sobre una historia que no recorre la mía propia, aunque si la sombra de lo que me rodeo en esa infancia en que como tú no era testigo de lo que vivía.

domingo, 3 de octubre de 2010

Shilain

Mi sobrino Fernando se quedó en África.
Era un muchacho, pero supo que allí estaba su sitio.
Sofia, su madre, no aceptaba su decisión.
Hasta entonces, ella parecía haber delegado los cuidados de su hijo en su madre, Nicole, y su compañera de vida, Mila.
Había estado ausente largas temporadas, confiada en el buen criterio de las otras.
Estuvo a punto de ir tras él.
No podía soportar la idea de perderlo para siempre.
Fue él quien la contuvo.
-Es mi destino, madre, no el tuyo.
Esas palabras venidas de un muchacho de dieciséis años cobraron mayor alcance.
Aceptó, no le quedó más remedio.
Cayó en un profundo dolor.
La tristeza demudó su gesto.
Dejó de planificar nuevos proyectos.
Todas nos preocupamos y quisimos ayudarla.
No había argumentos que la animaran.
-En mal día se me ocurrió llevarlo conmigo.
No paraba de repetir una y mil veces esas palabras.
Tras un periodo de varias estaciones, decidimos que era necesario hacer un viaje para que se encontrara con la tribu en que habitaba su hijo.
Allí fuimos las tres, Sofía, Mila y yo.
Paramos en uno de los hoteles de Casablanca y nos dejamos ver por los mercados.
Serían ellos quienes se acercaran a nosotras.
Así ocurrió.
Una muchacha con ojos de agua nos ofreció con insistencia unas esencias.
Entre ellas, cuando se las compramos, dejó deslizar un lazo rosa.
Todas supimos que era el que Fernando, cuando era niño, había sustraído de la caja que todavía se conservaba en la casa del pueblo.
Volvimos al hotel con la esperanza de que él se pusiera en contacto con nosotras.
Ella nos seguía. Nosotras lo pudimos advertir.
Al cabo de una semana, se presentó en la puerta del hotel con un niño en los brazos.
Era el vivo retrato de Fernando cuando era bebé.
La emoción impidió el disimulo.
Nos acercamos a ella y le dimos un abrazo, una tras otra.
Ella los aceptó, y nos entregó el bebé.
Cuando quisimos recuperar su mirada, no estaba.
Allí estábamos desconcertadas.
Entre los ropajes del niño, había una carta.
En ella Fernando nos informaba de que ese era su hijo.
Que volvería a por él.
Esperamos contentas, pensando que por fin podríamos estrecharlo en nuestros brazos.
Sofía recuperó la alegría al mantener contacto con su nieto.
Todo ello borró las sombras del pasado.
Cuando Fernando se presentó ante nosotras, estábamos paseando olvidadas de la espera.
¡Había crecido tanto!
Era un hombre.
Sofía no pudo contener la emoción y rompió en llanto.
En ese momento brotaron las lágrimas que secas tenía.
Regresamos a nuestras casas.
Las heridas cerraron para siempre.
Valió la pena intentarlo.
Ese encuentro fue la antesala de otros.
A partir de entonces, organizábamos ese viaje una vez al año.
Cuando Shilain fue mayorcito quiso venir con nosotras.
Tuvo muchos hermanos y hermanas, pero él fue quien sintió la llamada de nuestros orígenes.
Fernando tuvo que consentir que viniera.
Primero fueron temporadas cortas.
Posteriormente se instalo con nosotras.
Ahora está a mi lado.
Él es el que teclea estas letras.
Yo anciana, no podría.
La vista no me alcanza.

sábado, 2 de octubre de 2010

Ausente de mí

Ausente de mí.
Por allí ando.
¿Cómo pude advertir que sería así?

Presagios en mi morada lo delataban.

Ahora quisiera lanzar la soga y de ella tirar, sacando del hondo pozo de mi alma lo que me tiene allí atorada.

Imprevisible, se ha posado oscuro y agorero el desánimo.

Aún quedan arrestos para testificar en este lastre que quiero liberar a las aguas de un mar imaginario, para que se acerque a la orilla de mi desesperanza y la desarme.

La mente se despliega en posibilidades, pero la triste semblanza no se va.

Volveré a descontar con cuentas sueltas por engarzar.

Pasaré las ristras del tiempo en mi recuerdo de noedad.

Visitaré los oscuros aposentos en que habito con afán de descorrer las cortinas de las ventanas clausuradas.

Lo haré para salvarme de otro mal.
El que rompe los diques de la cordura y nos hace navegar a la deriva.


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viernes, 1 de octubre de 2010

Palabras cuerdas para el silencio

Palabras cuerdas para el silencio


Me precipito
He caído
Quedo en el aire

No hay qué me ampare

Recobro el hálito y repongo mi propio sustento

Declino lamentos

Me siento

Atengo a mí el sentimiento

Arcos al aire

Construyo y destruyo
Todo en uno es disuelto

Perpetro aún sin aliento

Le temo

Debo reconocerlo

Aunque me pierdo

Palabras cuerdas para el silencio


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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Clea Imagina en FB de Susana (29-9-10)

He despertado pensando en tu madre. Sara.

Tú eres su vivo retrato. Eras.
Ella quedó en la juventud, tu has seguido tus pasos hacía una edad en que todo se puede mirar desde la perspectiva que ellos dan.

Sara nació entre algodones.
Su mundo fue de color de rosa.
No sabemos más de ella.
Casi es transparente.
Su presencia en la trama se desvanece.

Tu padre se refugia en ese amor durante toda la vida.
Incluso cuando conoce a Matilde.
Una y otra no se excluyen.
Con las dos tiene lo que puede desear.
La pasión le llega con tu segunda madre (mejor así, que no madrastra).

Ayer, al teclear el episodio que engarza el matrimonio de tus progenitores, tuve la sensación de que faltaba algo.
Como si hubieran desaparecido palabras escritas.
Recordaba lo que allí no podrá encontrar el lector.
Veía la emoción en la mirada del niño cuando tenía ante sí al bebé que fue tu madre.

Recordaba sus idas y venidas por las calles a la espera de encontrarse con ella para tirar de uno de sus lazos y salir escapando, con la sonrisa pícara de la niña al sentirse única y especial.

Nada de todo eso está en el texto.

En ese momento, contaba Nacho, tu hermano.
Ni siquiera tú.

Reconozco que descuidé vuestra presencia.

Jacinta ya tenía cuerpo y figura.
Era el tronco de un árbol que mantendría vuestro arraigo familiar contra viento y marea.

La entrega a tu padre, era la que ofrecía a la vida.

Sara tenía sus sueños y fantasías.
Los vivía en una infancia perpetua.
Con ella nunca hubieras sido la que eres.

Sin embargo, los pocos meses que te tuvo a su lado fueron suficientes para que te diera el ángel que llevaba dentro.

Ella está en ti.

Es el velo que te ha protegido y protege.

Una mujer sabe, aunque parezca que vive en el aire.

Cuando estuviste en su vientre, ella te hablaba.
Si pudieras recordar sus palabras, descubrirías que la fuerza vital te viene de ella.




martes, 28 de septiembre de 2010

Vuelvo a ella.

Mensajes mesiánicos los ha habido siempre.

Fernando se enamoró de la arena del desierto.
Abrazó otro pueblo distinto al de parte de su origen.
Sofia quiso que fuera libre.
Lo mismo que ella.

Un muchacho que en este lado del mundo no tiene otra cosa que espera.
Me alegró que decidiera seguir su instinto.
No lo dije, pero sentí que dentro de mí se abría el mundo.

Siempre es posible anidar en mundos posibles.
Él lo encontró.

Reconoció su destino.
Le quisimos convencer de que debía seguir sus estudios.
El tiempo de los obligados había terminado, pero aspirábamos a que hiciera carrera.
Un Cifuentes podía hacerla.
Era el único de nuestra familia.

Mila se puso de su parte.
Ella era su segunda madre.

Has empezado a copiar lo que tienes escrito.
Me he visto en esa tarde que mis recuerdos han borrado.

Jacinta lo llenaba todo.
Iba tras ella durante todo el día, pero cuando Nacho aparecía en escena él brillaba como una estrella.
Lo tenía endiosado.
Siempre sentí admiración por él. Incluso cuando llegué a saber lo suyo con Matilde.

Vuelvo a ella.
Matilde siempre en mi memoria.

Clea Imagina en FB de Susana (28-9-10)

Es posible que tu silencio reclamara mis escritos.
Ya empecé a componer ese tapiz de tu existir, querida niña.

Fernando no habla.
No emite palabras ni frases.
Orienta mi mirada.

Hoy he estado visionando vídeos catastrofistas.
En ellos se anuncia la hecatombe para el 2012.
No he dado crédito a esos pájaros de mal agüero.

Mañana el patio estará revuelto.
A río revuelto, ganancia de pescadores.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Fernando

Tu sobrino, Fernando, quiere entrar en acción.
No usaremos el mismo recurso que hemos usado para que te manifestaras, querida Susi.
Él es el futuro.

Tu sobrina Sofia tomó decisiones claras cuando decidió tener ese hijo.

Ella, liberada del lastre del pasado y las sombras de lo que se disimula, de muy jovencita quiso ser madre.
Lo hizo pensando que tras la maternidad viviría su propia vida.
Era muy jovencita.
Tú eras su guía.
Quería seguir tus pasos, pero sin tus carencias.

Ese niño fue deseado.

Pensé que sería ella quien tomaría la palabra en tu ausencia, pero eso no está en mi mano.

Vengo a tu espacio para seguir dialogando con los personajes.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Ahora ando por...

He estado en uno de mis otros sitios.

De allí recupero:
Para salvarse del propio naufragio, se tiene que escribir.
APUNTES ENHEBRADOS EN HILOS DE AIRE, http://apunte-enhebrado-en-hilos-de-aire.blogspot.com/

He posteado haciendo alusión a mi traslado a éste.
Ahora ando por..., http://apunte-enhebrado-en-hilos-de-aire.blogspot.com/2010/09/ahora-ando-por.html

En FB apunto:

Los distintos perfiles son recurso de supervivencia.

http://palpitoss.blogspot.com/ era mi tapiz poético al empezar mi verano.
Ahora me recojo en el otoño.
Últimamente en prosas me muevo.
No suelo estar en versos y prosas a un tiempo.
Es posible que mañana despierte ausente de mí y recoja mis restos verso a verso.

Ahora ando por...


CLEA IMAGINA, http://cleaimagina.blogspot.com/

Volví de mis días veraniegos en Huesca, mi ciudad natal, con ese proyecto 'bajo el brazo' (es un decir).

Mi seudónimo durante tiempo fue Labrysmoom, pero quería buscarme otro con miras a publicar.

Esa era la idea.

Me pareció que me pondría a ello.

Tras casi un mes, observo que no he dado ese paso.

Sigo en mis movidas virtuales y ahora desde ese rol, un perfil literario.

Con él he abierto camino a la comunicación literaria en FB.

Añoraba tiempos pasados por las redes de Ning.

Lo cierto es que encuentro más de lo que puedo alcanzar.

Mis letras son narrativas. De momento.

Llevo cuatro días sin textos.

Es posible que sea el retorno a mis versos.

Nunca estoy en poesía y relato al mismo tiempo.

También ando con juegos visuales. Siguiendo propuestas que de concurso se pintan.
A mí concursar nunca me anima, pero sí participar.

Seguí una que de máscaras se proponía. Ahora de espejos.

El espejo devuelve el reflejo. Unas veces magnificado y otros horrendo.


El 31 de Agosto puse en marcha CLEA IMAGINA con:




Descorro las cortinas

Descorro las cortinas
Salgo a la calle
Paseo por las avenidas

Abro los ojos al paisaje

Contigo todo luce

Sin ti se oculta y sólo veo dentro de mí

Ese mundo que aparenta ante mí sólo está si estás ahí

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Paseo por la vida

Paseo por la vida

A veces en compañía

El infierno se presenta al caer el velo

Estás a mi vera

Eso lo remedia

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El 1 de Septiembre:

Ardo en el fuego

Ardo en el fuego del silencio que quema

Humedezco mis labios secos con las lágrimas del tiempo

Abro las azules cortinas del aire descolgando nubes

Perpetro nuevos arcos del futuro que mañana serán olvidos

Encajo en la otra mejilla el rubor de tu risa

Despierto en mí la languidez de la memoria perdida

Safe Creative #1009267441570


El 5 de Septiembre:

Noche

Se angosta el silencio
Se quiebra su eco

Respira la noche en su seno


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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hay quien rememora el primer amor porque necesita recuperarse a sí mismo.

Hay quien rememora el primer amor porque necesita recuperarse a sí mismo.

Ella fue mi primer amor.
Me llevaba en volandas.

Yo volaba.

El mundo era un paisaje lleno de luz.

Así pues, el primero de todos es la madre.
Biológica o adoptada, no es relevante.

Yo esperaba.

Cuando llegó ella a casa, traída por la cintura por el brazo de mi padre, supe responder al mandato del corazón.

Un niño sabe. Una niña, más.

Su gesto tenía el significado venido de lo ancestral.

El Universo se había vuelto a mi favor.

Es cierto, que desde aquel día cambió el rumbo de mi vida.
De la contemplación al hermano mayor, pasé a soñar en un arcoiris bajo el sol.

No tuve amigas, cuando por mi edad hubiera sido lo normal.

Añoraba el despertar, con sus cosquillas, cuando estaba en el internado.
Imaginaba, y revivía, lo cotidiano en la casa en que ella se movía.
No vivía entre pupitres y oraciones.
Corría y galopaba en nubes de algodón, pensando en ella.

Desperté a las sensaciones de la piel entre dedos de mujer. Mujeres que me recordaban a ella.
Caricias y besos que me adentraban en el tunel laberíntico del deseo.

Ellas se quejaban.
Lamentaban mi ausencia y falta de entrega.
Yo guardaba mi tesoro, oculto incluso para mí.

Ahora lo sé.
He tenido que entablar esta conversación contigo, para revivir y sufrir el desvelo de lo que me perdí.

Ella está conmigo.
Me espera.
Sabe que debo redescubrir el camino.

Has removido mi conciencia.

Has removido mi conciencia.
¡Se perdió tanto!
Siempre cae al fondo del océano el lastre que sobra.
¡Tantos muertos a deshora!
Hay un final de viaje imprevisto, pero se espera cubrir el ciclo.
La vida tiene sus ritmos.
Falsarios atesoran lo que les sobra., cerrando las puertas a quienes ni aire y agua tienen.

Sembraron la muerte, sin mirar a poniente.
Siempre a delante con sus ideas hueras.
Las respuestas se acallan con mordazas.
Silenciaron.

Siempre hay quien se vende y sirve al que le paga.
Traidores de sus iguales.
Vendieron mentiras de falsas propuestas.
Heridas que con el tiempo sanaron mal cerradas dejando las puertas abiertas al rencor y discordia.
Aparentaban.

Ayer no pude venir.
Estaba dolida por todo lo que esto remueve.
El fondo del pozo de mi memoria enloda las aguas posadas y remansadas

He copiado lo que escribí sobre ese material que hoy no puede decirse papel.
Muchas buenas intenciones llevaron a hacer de él objeto de museo.
Otros medios salieron con atributos de materiales alternativos a explotar otros entornos y paisajes.
Habría que volver a la memoria distribuida y compartida, como se hacía para rescatar los libros quemados, en esa historia que anunciaba su muerte, Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

martes, 21 de septiembre de 2010

Labordeta. Un hombre.



Recuerdame...

Me sugiere


De las imágenes que me son sugerentes a veces elijo traer por aquí o por allá alguna.

Ésta tiene ese punto de calma que a veces nos asiste.

Él, podría ser yo. Los años llenan una vida de recuerdos. Hay momentos en que el sol calienta ese cuerpo que tiene poca energía y la sangre fluye con denodada vida alimentando los tejidos, aliviando dolores del cuerpo y del alma.

Me veo en ese rincón al calor de la lumbre y del sol. Con mi mente vagando por este tiempo pasado, recordando de él lo mejor.

Los remolinos que puede recorrer la mente en un momento como éste son placenteros. Ese instante de plenitud tras la ingesta de la comida del mediodía. Esa siesta liviana que repone energías y anima el cuerpo y el alma para el resto del día.

Lo traigo desde http://grou.ps/blaucel/talks/3201904

PALABRAS CUERDAS DE UNA SIRENA

PALABRAS CUERDAS DE UNA SIRENA

No las habrá bastantes para contener la riada del llanto que el lamento ahogado del amado arrancado de tu lado con liras y lisonjas no has soportado

La cordura no podrá contener el empuje de las lágrimas que mojan el alma ensangrentada salando las heridas para distraer el dolor mayor con minucias

Errabunda el alma se mueve entre la penumbra de una conciencia indispuesta y dolida de antemano

Coraje le hecha al cuerpo sepulcro de tanto lamento la doliente enamorada que de todo se despide encajando su espanto entre los pliegues ocultos de una memoria que nunca olvida

En un remanso de calma falsa se mece esta sirena que no quiere mirar pero que no puede cerrar los ojos ni dejar de enfocarlos al único objetivo que la hace vibrar

De falsas esperanzas se zafa cuando el amante la deja pendida en el aire del silencio obligado

A él y no a otros siente en lo más interno de su pesar y no tiene otra que esperar aunque en la desesperanza se mueve porque no ha lugar

Posteado el 28 de Marzo de 2008 en: http://www.librodearena.com/post/misecreto/palabras-cuerdas-de-una-sirena/31876/2989

lunes, 20 de septiembre de 2010

Hoy he pensado en el amor.

Hoy he pensado en el amor.

Papá y mamá.
Papá y Matilde.
Ignacio.
Yo.

No me has dado oportunidad de vivir una historia pasional.

Cuando parecía que el encuentro la propiciaba, tus flechas se orientaban a otras.

Lo cierto es que viví con desapego esa emoción.

Matilde fue el amor de mi vida.

Mi madrastra.
Qué palabra tan cargada de negatividad.

Jacinta lo arropaba todo.

Ella murió centenaria.
Eso si que era una cosa a destacar en esa época. No ahora.

Me percato de que eludo añadir a Carlos cuando nombro nuestro núcleo familiar.
Es extraño, aún tengo esa pelusilla.
No me rompí por su pérdida, si por la de Ignacio.
Me volví junco en ese desierto que tanto conocía.
Soporte para Nicole y sus hijas.
De él heredé su familia.

Hinchó la barriga de Matilde, la que quería sólo mía.

Eso debe ser.

Tampoco tengo queja.
Lo pasaste a las manos de Jacinta, que incluso tiró de él y cortó su cordón umbilical.
Me dejaste a Matilde para mí sola.
Te estoy agradecida.
Era su niña.

Sigo siéndolo, aunque mis años se cuenten en tres cifras.

No te atreverás a privarme de esa unión.
Ahora está a mi lado.
No estoy sola.
Ya sé que cuando los muertos se presentan a los vivos es para acompañarles en el camino.
Estoy dispuesta.
Es una alegría saber que es ella la que me llevará de la mano, como cuando niña me paseaba por la ciudad a la que íbamos a visitar a mi hermano.

He tenido que ser yo

Pusiste el dedo en la llaga.La droga hizo mella en nuestra casa.Lucia aparentaba ser la más fuerte de las tres niñas.Tanto que a penas le dedicaste páginas en tu novela.

He tenido que ser yo quien sacara a la luz ese escabroso acontecimiento.

La historia se repite.

Aunque piso el ecuador del siglo XXI no me es dado filtrar información.

Eso me coloca en la distancia que deja el poso de algunos acontecimientos que para ti son presente.

Lamentablemente, nada es nuevo bajo el sol.

La historia se repite.

Suerte tengo que aún merodeo en ella.

Buen día, Susana:
A mi también me gusta que me lean.
Ya tenemos algo en común.
Gracias por tu amistad virtual.
Cordiales saludos,
Celia

Mi deseo es existencial.

Si no me leen, no existo.

Tu pisas las calles de asfalto, yo vivo en la mente de mi creadora y de quienes leen lo que ella escribe.

Cien por cien de acuerdo contigo...buen comienzo de entendimiento...
Te recomiendo:
www.circuloindependiente.net
http://lapizceroediciones.blogspot.com/
y mi blog, claro, THEMCELVEZ:
http://themcelvez.blogspot.com/

Felices lecturas y escribanías, como dice Alina Galliano...

Me gustaría, pero no puedo ir más allá de esta pantalla.

Mi autora lo tendrá en cuenta.
...
Supongo.

Suerte tengo que aún merodeo en ella.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Renace en mí esa frustración y desamparo.

¿Qué hacer cuando eres testigo de la bajada a los infiernos de alguien querido?

Millones de muertos otros.
El tuyo te duele.Tanto, que no te deja respirar.

La vida sigue dejando a tu paso los despojos anudados del alma del alma resquebrajada en llanto seco.

Renace en mí esa frustración y desamparo.

Esa incapacidad ante la víctima.

La tuve en mis brazos.
Pensé que con ellos la liberaría.
Tuve que protegerme de su ira.
No era ella.
Pedí ayuda.
La pedimos.
Nos unimos e hicimos piña

Yo no podía con todo.

Se me iba de las manos.

Ella estaba en lo más hondo del oscuro pozo de su conciencia.
Allí no oía, allí no veía,...
Sus sentidos eran muros infranqueables.

u abstinencia no fue una fiesta.
Fue dantesca.

Conseguimos que se salvara de esa droga, no de sí misma.

Todos alerta la atosigamos.
Ahogamos el espacio que su alma necesitaba.

Ya no volaba, ya no reía.

Estaba vacía.

Su mente se hizo pedazos.
Ha muerto.
Su vida aquieta nuestras conciencias.

Fue peor tener que dejarla en una institución hospitalaria de por vida.

Hablo de Lucia, la mayor de las tres hermanas.
Hija de Nicole y mi hermano Carlos.

Este tramo ha sido recorrido por los restos de un naufragio

Esperides era un blog dedicado a temas visuales.
En la debacle coctelera ese padece desahucio total.
A penas algunas letras rescatadas.
Las imágenes propias andan en memorias, pero ordenarlas de nuevo sería tedioso.

BESOS




BESOS QUE DILATAN
ACOMPAÑANDO

REMEDANDO

ACOMPASANDO

RECORDANDO

ALZANDO VAPOROSA EL ALMA

CONFUNDIENDO LA PALABRA

el cine

Tuve un blog que llamé 'plebiagrisa', dedicado a temas de cine. No lo seguí, pero hoy en un vistazo a viejos recuerdos he encontrado lo que dejó constancia de sí. 

Me he planteado muchas veces, a la hora de dar respuesta al apartado de películas, que apuntar. Al final me he decidido por un blog en el que empiezo con el cine, pero que seguramente me iré deslizando hacía otros territorios.

Metrópolis es la primera película que adquirí en cinta de vídeo.

Tuve mi época de ir al cine más de una vez a la semana. Normalmente el cine de arte y ensayo. Películas en versión original y subtituladas.

La afición primera fue la lectura. Pensad que soy lectora desde los cuatro años, nada menos. Me quedaba absorta en los tebeos. Lectora de cómics. Víbora, Cairo,...

Novela de todo tipo. Siguiendo las corrientes que iban de boca en boca en los setenta y ochenta. Me leo lo que me den.

Lecturas de tirón. La mayor parte de las veces a la sombra mientras la gente se tuesta al sol y durante las noches tumbada en la cama aguantando el libro con la mano.

Empecé apuntando el cine y estoy hablando de lecturas.

El cine del CineClub en mis últimos años en mi ciudad natal. Debates y sinopsis. Discusiones enardecidas sobre el qué y el por qué.

Llegaron a nuestras manos las maravillas de la tecnología.

Me cogió gusto por registrar con mi propia cámara.

A mí lo que me gusta es ver la vida pasar y eso es lo que registro.

Pasé largas horas en terrazas de bares de la zona de ramblas con cervecita, leyendo mi libro de turno y viendo la gente en sus movidas. Eso hasta largas horas de la madrugada. hasta que los camareros amablemente solicitaban nos marcháramos. Eran horas que daban para conversaciones substanciosas y muchas cosas más.

Recuerdo que un personaje se ofrecía a conseguirte aquel libro que buscabas a mitad de precio. Alguien se vendía sus libros leídos. Otros los adquirías en librerías de viejo en el mercado de Sant Antoni, los domingos por la mañana.

Mi vida se desarrollaba en la calle. Una vida casi bohemia. Casi, porque yo iba a trabajar y después me movía en la calle hasta irme a dormir. La Literatura me había llevado a soñar esa vida que me dediqué a construir. Viví aquello que busqué.

No había película que me saltara. Las comerciales eran poco valoradas en el círculo en que me moví.

La Ficción y Fantasía son una de las corrientes que más me gratifican, tanto desde el cine como desde la literatura.

He traído en los posts anteriores dos de los temas que tanto por lectura como por cine destaco. Dune sobretodo.

Cuando una película, que en su día vi y me gusto, llega a mis manos la adquiero. Hoy con el emule algunas las reclamo y me las bajo.

Anna, 28 de Abril de 2007



Alemania, 1927 : Gustav Froelich (Freder), Brigitte Helm (Maria), Alfred Abel (Joh Fredersen), Rudolf Klein-Rogge (Rotwang)
Director - Fritz Lang, Guión - Fritz Lang & Thea von Harbou
Metropolis es la obra inmortal de Fritz Lang, un director alemán que mientras residió en su tierra natal hasta la llegada del nazismo, dirigió un puñado de filmes brillantes y que pueden considerarse lo mejor de su obra (Metrópolis, M el Vampiro, Mabuse el Jugador, La Mujer en la Luna, etc). Después migraría a Francia y luego a Hollywood, filmando algunos títulos de buena factura pero nada memorables. Pero sin duda Metrópolis es el título por el cual siempre será recordado Lang, y donde el director puso su creatividad al tope.
Pero Metrópolis es un filme que vive en la leyenda, más allá de sus méritos artísticos. Lang concibió la película en su primer viaje a América, donde la visión de Nueva York con sus rascacielos y sus construcciones gigantescas lo impresionó profundamente. Colaborando con su esposa, Thea Von Harbou (que más tarde lo abandonaría, sumándose a las filas del nazismo), construyeron una historia de proporciones descomunales que precisó la financiación por parte de dos estudios alemanes, los cuales cayeron en la bancarrota tras una recepción muy tibia por parte del público. Se suma a esto la malograda suerte que corrió el film después en su distribución, con incontables podas debido a su gran metraje, y la pérdida de escenas enteras, con lo cual existen diversas versiones de la película rodando por todo el mundo pero ninguna restaurada de modo completo. La versión vista por quien redacta estas líneas es la rearmada por la Fundación Murnau, que inserta escenas recuperadas y numerosos diálogos (sin imágenes) extractados del guión original de Lang y Von Harbou. Se puede decir que es lo más parecido a una versión integral del film.