Vuelven a mí, de nuevo los recuerdos del pasado.
Mi padre siempre ha tenido afición a pescar. Cuando era jovencita me iba con él al campo.
Cuando manifestaba su intención de marchar un rato a pescar, después de comer, yo preparaba mi libro, un cuaderno y un bolígrafo. Marchábamos, muchas tardes de verano, a eso de las cuatro de la tarde.
Dallan, nuestro perro, siempre se subía al coche el primero. Cuando mi padre lanzaba el sedal el perro se tiraba detrás, al agua. Era mi perro, yo lo había criado dándole leche de muy chiquitín; sin embargo él no reconocía otro amo que mi padre.
Hoy mi padre es un anciano vital y dulce. En aquellos tiempos era un hombre al que no se lo tragaba el mundo. Tenía la fuerza que no he visto en nadie más.
Reconozco que el hombre era machista, como todos los de su entorno. De pueblo pequeño, de la tierra. La verdad es que me marcó muchísimo. Supongo que luchar contra él me hizo fuerte.
Volviendo a lo que me ocupa. Íbamos a pescar, él se movía por aquí y por allá, yo quedaba a la sombra de alguno de los muchos árboles que había a la orilla del río me ponía a leer o estudiar. Se me iba la cabeza a las musarañas, quedaba encantada con el gorgoteo del agua zumbido de las moscas. Había un ambiente seco y cálido que tostaba la piel. A él siempre le gustó el calor extremo, en él se siente saludable y fuerte. Reconozco que en aquel tiempo yo no me sentía molesta con aquellos calores.
Se producía el chispazo mágico y de pronto me veía escribiendo largos textos poéticos. Ninguno de ellos ha llegado hasta aquí. Retuve entre cajones páginas que de leer y releer desacredité y destruí. Proceso, todo es proceso, me quedo con ello.
Hubo un amigo que leía y al que leía los escritos. Parece que lo recuerdo. Fue en aquel momento en que no conforme con la vida que estaba planificando corté con todo y decidí luchar por hacerme autónoma. Por no estar ligada a nada ni a nadie. No fue fácil, nada fácil, todavía estoy en ello.
Anna SB, 6 de febrero de 2007
domingo, 7 de diciembre de 2008
sábado, 29 de noviembre de 2008
Camins d'anar i tornar. CAMINOS DE IDA Y VUELTA.
Descubrir
Descubriendo la vida a cada paso
Encender una luz que la ilumine
Deseos que al satisfacerse abren nuevos horizontes
Inacabado destino
Aplacando la sed y el hambre
el espíritu reclama
DESCUBRINT LA VIDA A CADA PAS
ENCENDRE UNA LLUM QUE L'IL·LUMINI
DESSITJOS QUE AL SATISFER OBREN NOUS HORTZONTS
INACABAT DESTÍ
APLACANT LA SET I LA FAM
L'ESPIRIT RECLAMA
Entrar
Entrar en l'altre.
ENTRAR EN EL OTRO.
Mirar
Mirar el món des de la distància.
MIRAR EL MUNDO DESDE LA DISTANCIA.
Sentir
Sentir que la vida hi és.
SENTIR QUE LA VIDA ESTÁ.
Soñar
Somio el somni dels que volem deixar la realitat per poder seguir un camí que ens espanta de cop.
SUEÑO EL SUEÑO DE QUIENES QUIEREN DEJAR LA REALIDAD PARA PODER SEGUIR UN CAMINO QUE NOS ESPANTA DE GOLPE.
Anna SB, 10 de mayo de 2007
jueves, 20 de noviembre de 2008
Los niños!!!
Dynamic Park - Los Derechos De Los Niños
Declaración de los Derechos del Niño
http://lahuelladigital.blogspot.com/search/label/Blogocampaña
El día 20 de Noviembre se celebra el día contra la pornografía infantil:
Blogocampaña contra la pornografía infantil (I)
La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día. La presión policial con macroredadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar la Red golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo. Por eso entre todos los internautas debemos ponernos manos a la obra y meter el máximo de ruido en el ciberespacio. El objetivo de esta blogocampaña, que arranca hoy, es que el próximo 20 de noviembre --Día Universal del Niño-- cientos de blogs escribamos un post en el que aparezca la frase Pornografía infantil NO para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental. En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy" para llegar adonde queremos llegar.
¡PÁSALO!
Si quieres participar coloca este cartel-banner en tu blog --disponible en idioma español, inglés, francés, italiano, portugués, gallego, catalán y euskera--, difúndelo entre tus conocidos y escribe EL 20 DE NOVIEMBRE un post necesario para desinfectar todo lo posible la Red de todos: http://lahuelladigital.blogspot.com/search/label/Blogocampaña
martes, 11 de noviembre de 2008
¿Qué tan alto es arriba?
Llegamos a lo más alto.
A la cumbre.
¿Será suficiente?
Cuanto más alto alcancemos, mayor será la caída.
¿Bastará o querremos más?
Miraremos a nuestro alrededor y sentiremos la soledad de la cumbre, la inmensidad a nuestro lado.
Posteado hoy en las redes, a las 8:30 a.m. Hace doce horas.
sábado, 8 de noviembre de 2008
El alma que vivifica.
Sencillamente una flor.
Una flor deshojada.
Marchita entre tus dedos.
Pasado y sin vida.
Nace de nuevo a la vida.
Renace entre la grieta
que abre con su herida.
Rebrota.
Ya restañó sus heridas.
Ya le sonríe la vida.
Recoge la miel de unos labios
que a ella se dedican.
No añora nada pasado.
Vive su nueva vida.
Renacida.
Compone sonatas al aire.
Al aire que la resucita.
Encontró en otros brazos
lo que en otro tiempo le fue negado.
Está llena de alegría.
Alza campanas al vuelo.
Año nuevo entra en su vida.
Alegre sorprende su gesto.
El alma que vivifica.
Anna SB, 18 de diciembre de 2007
lunes, 27 de octubre de 2008
Había anochecido
Aquella tarde se prometía gris. Arrastró su bolso hasta aquella silla de mimbre, de una terraza, que permitía ver a quienes pasaban, sin llamar demasiado su atención.
Dado que era su rincón, nadie le había tomado la delantera.
El camarero, solícito, se acercó, sabiendo de antemano qué era lo que iba a tomar, pero formuló con parsimonia su pregunta, como si de un ritual milenario se tratara.
Volvió con ese café con leche, bien calentito, y olvidó, adrede, la sacarina que ella le reclamaría mirándole. Esa mirada era la que cada día esperaba. Sobre sus gafas enfocaba hacía él unos ojos oscuros de un color impreciso.
Se mantenía impertérrito, disimulando la turbación que le producía en todo momento.
Hubiera deseado dejar a un lado la bandeja abollada, de metal, y sentarse cogiéndola de las manos, derramando todas aquellas frases acalladas a lo largo de aquellos meses.
Miró el reloj del interior y pensó que eran las cuatro de la tarde. Siempre a la misma hora. Era una mujer de costumbres. Sola. Nunca acompañada, nunca una llamada, nunca…
Cuando ella marchara recorrería sus pasos hasta que se la tragara la escalera del metro que se encontraba a cuatro pasos de ese rincón, en el que él pasaba largas horas ante no miradas y exigencias inhumanas.
Solamente ella correspondía con esa mirada. Dulce para su alma.
Marga, al introducirse en la cueva oscura que le aproximaba a los andenes de luz blanquecina, recordaría cada gesto contendido.
-Un día de estos le miro de frente y le hablo- pensaba para sus adentros.
Volvería a casa con ese mariposeo en el alma.
Aunque el cielo estaba encapotado y seguramente caerían algunas gotas cuando intentara terminar su camino de regreso a sus cuatro paredes, ese encuentro hacía que los colores retornaran.
Depositó el bolso sobre una silla que tenía ante un escritorio cerrado y se dirigió a la cocina para prepararse un tente en pie. Mientras repetía sus movimientos habituales su rostro dibujó una sonrisa que apenas podía apreciarse.
Era un hombre rubio el que volvía a su recuerdo. Tantos días de encuentro y ni siquiera recordaba el color de sus ojos. Sus manos era lo que recordaba y eso le hizo estremecer.
Pensaba en lo que supondría dejarse tocar por esos dedos largos y finos.
El pulso se le aceleraba por momentos.
Hacía tiempo que él estaba con ella en sus fantasías.
Pensaba que podía ser que descubriera en su gesto ese deseo. Eso le avergonzaba. Nunca hubiera sido capaz de mirarle directamente a los ojos, por eso desconocía que color tenían.
-Mañana me fijaré- pensó, decidida. –Le entretendré con algún imprevisto. Él suele adelantarse a todo lo que deseo, pero mañana lo confundiré.- Así pensaba, mientras maquinaba la manera de hacerle entrar en el enredo.
Llevándose el dedo medio a la boca empezó a juguetear con su lengua. Olvidó el hambre que le había llevado a preparar en un plato unas rebanaditas de pan tostado y unos trocitos de queso, olvidó lo que la retenía en el quicio de la puerta, olvidó que lo que realmente estaba haciendo era recorrer los perfiles de su cuerpo con sus dedos, sintiendo que eran los de él. Así permaneció buen rato. Cuando volvió de ese viaje mágico advirtió que apenas se distinguían los cuerpos en su entorno, había anochecido.
Dado que era su rincón, nadie le había tomado la delantera.
El camarero, solícito, se acercó, sabiendo de antemano qué era lo que iba a tomar, pero formuló con parsimonia su pregunta, como si de un ritual milenario se tratara.
Volvió con ese café con leche, bien calentito, y olvidó, adrede, la sacarina que ella le reclamaría mirándole. Esa mirada era la que cada día esperaba. Sobre sus gafas enfocaba hacía él unos ojos oscuros de un color impreciso.
Se mantenía impertérrito, disimulando la turbación que le producía en todo momento.
Hubiera deseado dejar a un lado la bandeja abollada, de metal, y sentarse cogiéndola de las manos, derramando todas aquellas frases acalladas a lo largo de aquellos meses.
Miró el reloj del interior y pensó que eran las cuatro de la tarde. Siempre a la misma hora. Era una mujer de costumbres. Sola. Nunca acompañada, nunca una llamada, nunca…
Cuando ella marchara recorrería sus pasos hasta que se la tragara la escalera del metro que se encontraba a cuatro pasos de ese rincón, en el que él pasaba largas horas ante no miradas y exigencias inhumanas.
Solamente ella correspondía con esa mirada. Dulce para su alma.
Marga, al introducirse en la cueva oscura que le aproximaba a los andenes de luz blanquecina, recordaría cada gesto contendido.
-Un día de estos le miro de frente y le hablo- pensaba para sus adentros.
Volvería a casa con ese mariposeo en el alma.
Aunque el cielo estaba encapotado y seguramente caerían algunas gotas cuando intentara terminar su camino de regreso a sus cuatro paredes, ese encuentro hacía que los colores retornaran.
Depositó el bolso sobre una silla que tenía ante un escritorio cerrado y se dirigió a la cocina para prepararse un tente en pie. Mientras repetía sus movimientos habituales su rostro dibujó una sonrisa que apenas podía apreciarse.
Era un hombre rubio el que volvía a su recuerdo. Tantos días de encuentro y ni siquiera recordaba el color de sus ojos. Sus manos era lo que recordaba y eso le hizo estremecer.
Pensaba en lo que supondría dejarse tocar por esos dedos largos y finos.
El pulso se le aceleraba por momentos.
Hacía tiempo que él estaba con ella en sus fantasías.
Pensaba que podía ser que descubriera en su gesto ese deseo. Eso le avergonzaba. Nunca hubiera sido capaz de mirarle directamente a los ojos, por eso desconocía que color tenían.
-Mañana me fijaré- pensó, decidida. –Le entretendré con algún imprevisto. Él suele adelantarse a todo lo que deseo, pero mañana lo confundiré.- Así pensaba, mientras maquinaba la manera de hacerle entrar en el enredo.
Llevándose el dedo medio a la boca empezó a juguetear con su lengua. Olvidó el hambre que le había llevado a preparar en un plato unas rebanaditas de pan tostado y unos trocitos de queso, olvidó lo que la retenía en el quicio de la puerta, olvidó que lo que realmente estaba haciendo era recorrer los perfiles de su cuerpo con sus dedos, sintiendo que eran los de él. Así permaneció buen rato. Cuando volvió de ese viaje mágico advirtió que apenas se distinguían los cuerpos en su entorno, había anochecido.
domingo, 26 de octubre de 2008
Una hora más
He despertado temprano, como suelo hacer, pero la luminosidad del día me ha advertido de que sin saber he adaptado mi despertar al cambio horario.
Si no recuerdo mal, una hora de las dos que movieron.
Aún andamos una hora adelantados(as).
Se supone que para ahorrar energía.
Energía que derrochan quienes pregonan.
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