Cierro y calzo la calma.
Recojo un rastro desperdigado en mañana.
Miro de reojo al oscuro sino y despisto.
Me enzarzo en letras que persigno.
Palabras huecas que hacen ecos de mi sino.
¿Será posible pernoctar en este instante que vivo?
Insegura miro el fallo y me persigno.
No con gestos ni palabras.
No consiento.
Lo hago desde lo más recóndito de mí.
Auspicio nuevas alas a mi espalda.
¿Será de la oscura sombra que se ensartan?
No hay destino.
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